Los 37 prisioneros transferidos por el gobierno mexicano a manos de Estados Unidos cuentan con diversas acusaciones en su contra, incluyendo cargos recientes relacionados con narcoterrorismo y terrorismo, con base en la designación de varios cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas bajo el mando del presidente Donald Trump.
Una de las personas enviadas a Estados Unidos es Pedro Insunza Noriega, alias El Sagitario o El señor de la silla, señalado como operador de Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro, un criminal que habría heredado la operación del Cártel de los Beltrán Leyva.
Tiene seis cargos en total, derivado de una acusación ampliada presentada en la corte federal de San Diego, en California, entre ellos, narcoterrorismo y tráfico de cocaína y fentanilo a los Estados Unidos.
Noriega fue arrestado el 31 de diciembre de 2025 tras una investigación en la que participaron la Secretaría de Marina (Semar) la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC) y la Fiscalía General de la República (FGR).
Su hijo, Pedro Insunza Coronel, El Pichón, fue abatido en un enfrentamiento con la Marina en noviembre del año pasado en el municipio de Choix, Sinaloa. Era la mano derecha de su padre y se encontraba acusado con cargos similares en los Estados Unidos.
Una mujer, la única entre los trasladados este 20 de enero, también es quien enfrenta cargos por dar apoyo material a organizaciones terroristas: María del Rosario Navarro Sánchez, Chayo; es acusada de dos cargos por dar y conspirar para apoyar a dichos grupos, en este caso, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La acusación, que reside en la Corte Federal de San Antonio, asegura que lideró una extensa red de transportistas y mensajeros que permitían el tráfico de metanfetamina a los Estados Unidos. Además, se le vincula con un grupo de intermediarios con el que adquiría armas de fuego traficadas al sur, a manos del Cártel Jalisco.
También se le señala por operar una red de tráfico de migrantes desde Ciudad Juárez, Chihuahua, por Texas, a los Estados Unidos.
Un ex operador de los Beltrán Leyva también abordó un avión con rumbo a los Estados Unidos, cortesía del gobierno mexicano. Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio, El Chayanne, o El Gera, es acusado en la Corte Federal de San Diego, en California, de producción y distribución de metanfetamina, posesión de efedrina y crimen organizado, desde, al menos, 1987.
Su caso fue desestimado en 2018 debido a que había pasado mucho tiempo desde la presentación del caso y el hombre seguía cumpliendo una condena en suelo mexicano, sin embargo, se prevé que se presente una nueva acusación o una ampliada en su contra.
Washington asegura que El Indio era una pieza clave para la operación de la red de los Beltrán Leyva, al facilitar la comunicación entre los hermanos, liderados por Alfredo, y las fuentes de cocaína en Centro y Sudamérica.
Además, es señalado como uno de los responsables de la producción y trasiego de metanfetamina en varios estados de México, así como el retorno de los ingresos derivado de la venta de las drogas. Fue arrestado en México en abril de 2010.
Otra de las personas entregadas es Hernán Geovani Ojeda Elenes, El Inge. Aunque su acusación aún se mantiene bajo sello, expedientes judiciales revisados por MILENIO lo incluyen en la misma acusación que su padre, Hernán Domingo Ojeda López, alias Corrales, señalado por liderar una red de tráfico de fentanilo desde Tijuana y Mexicali, Baja California, al sur de California.
Hernán Domingo, originario de Culiacán, Sinaloa, sería responsable del traslado de fentanilo desde su ciudad natal a través de tractocamiones para que después crucen la frontera a Estados Unidos.
Según la Administración para el Control de Drogas (DEA), podía traficar hasta una tonelada de fentanilo por mes. En México se le vincula con la facción que alguna vez lideró Ismael Zambada García, El Mayo.
El padre fue entregado por el gobierno mexicano al estadunidense en agosto de 2025, junto con más de 20 capos, para ser presentado ante un juez en Washington D. C., donde es previsible que sea enviado su hijo, Hernán Geovani.
Dentro de las personas enviadas también está Juan Pedro Saldívar Farías, alias Z-27, un ex liderazgo de los Zetas que es acusado por crimen organizado y tráfico de cocaína y mariguana.
Operaba bajo el mando de su hermano, José Manuel Saldívar Frías, alias Z-31, quien fuera jefe de plaza para Nueva Ciudad Guerrero, Tamaulipas, para Los Zetas, una ciudad colindante con Zapata, Texas.
La zona era de importancia estratégica para dicho cártel, quienes, además de controlar el tráfico de drogas a los Estados Unidos, realizaba un cobro de piso para cualquier tipo de contrabando o tráfico por su zona de influencia.
Juan Pedro, Z-27, por su parte, es identificado como comandante regional para la región norte de México, que incluía a los estados de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León.
Juan Pablo Bastidas Erenas, alias Payo, ex operador del Chapo Isidro y de Óscar Manuel Gastélum Iribe, El Músico, otro operador del negocio criminal heredado por los hermanos Beltrán Leyva, es acusado en la Corte Federal de San Diego, California, con distribución internacional de cocaína y uso de barcos para traficar esta droga a los Estados Unidos, junto con otros 22 de sus colaboradores.
Otros casos de alto perfil, como el de Ricardo González Sauceda, El Ricky, ex comandante regional del Cártel del Noroeste en el norte de México, y de Armando Gómez Núñez, alias Delta 1, jefe de la facción de los Delta del Cártel Jalisco, se encuentran bajo sello aún y se prevé que sean aperturados tras el arraigo de los acusados en las cortes de San Antonio, Texas, y Washington D. C., respectivamente.
EHR