M+.- De entre las once organizaciones delictivas de alcance nacional o regional identificadas en Morelos por autoridades militares y policiales, el Cártel Pueblos Unidos ha cobrado especial relevancia en los últimos días, luego de que uno de sus principales operadores, José David Vergara, alias El 7 o El Güero Gym, fuera detenido y posteriormente liberado durante un operativo en Totolapan, a cambio de la entrega de tres agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Morelos retenidos por integrantes de esa organización.
Aunque el episodio ocurrido el 12 de octubre colocó nuevamente al grupo en la atención pública, su historia no es nueva; se remonta a varios años atrás y está relacionada con la expansión de una estructura criminal que, bajo distintas denominaciones, y en poco más de diez años, logró establecerse en el oriente de Morelos, ampliar sus actividades ilícitas, disputar territorios con otras organizaciones e incluso desarrollar mecanismos de influencia sobre autoridades municipales.
De Los Sinaloas al Cártel del Pacífico
De acuerdo a fuentes consultadas por MILENIO, los antecedentes de esta organización se remontan al inicio del gobierno de Cuauhtémoc Blanco, entre 2018 y 2019, cuando un grupo delictivo conocido inicialmente como Los Sinaloas comenzó a establecerse en Morelos, integrado por operadores procedentes del noroeste del país y presuntamente relacionados con una facción del Cártel del Pacífico.
Los registros indican que el grupo comenzó a extender sus actividades hacia municipios del oriente del estado, donde encontró espacios para desarrollar operaciones relacionadas con la extorsión, trasiego de drogas, control de rutas de transporte público y otras actividades económicas, mientras consolidaba una red de operadores que le permitió ampliar su presencia territorial, que incluyó algunas alianzas.
En ese proceso apareció la figura de Júpiter Araujo Bernard, alias El Barbas, identificado por autoridades de seguridad como uno de los principales dirigentes de la estructura criminal y responsable de articular su expansión en distintos municipios de Morelos.
Conforme creció su presencia, la organización extendió su influencia sobre una decena de municipios, principalmente en la región de los Altos, donde sus actividades no se limitaron al control de mercados ilícitos, sino que comenzaron a relacionarse también con procesos electorales y estructuras de gobierno municipal.
La influencia sobre gobiernos municipales
De acuerdo con información obtenida de fuentes de seguridad, uno de los mecanismos utilizados por esta organización para consolidar su presencia territorial fue el establecimiento de acuerdos con actores políticos locales, así como el presunto financiamiento de campañas y el impulso de candidatos a presidencias municipales y otros cargos públicos.
Mediante estas relaciones, el grupo habría buscado mantener influencia sobre las administraciones municipales, obtener protección para sus operaciones y acceder a recursos económicos, además de facilitar el control de actividades comerciales, servicios públicos y sectores vinculados con el transporte.
Una de las evidencias públicas de la relación entre integrantes de esta estructura criminal y autoridades municipales apareció el 19 de febrero de 2025, cuando se difundió un video de aproximadamente 40 segundos en el que El Barbas aparece reunido con varios personajes de la región oriente, entre ellos Jesús Corona Damián, entonces alcalde de Cuautla, y Agustín Toledano Amaro, presidente municipal de Atlatlahucan, hoy detenidos.
La reunión habría ocurrido en Totolapan, aproximadamente en junio de 2024, aunque las primeras publicaciones sobre la grabación no pudieron establecer con precisión la fecha y el lugar. En las imágenes también se observa a otras personas, entre ellas funcionarios municipales y representantes del comercio, así como hombres armados.
La difusión del material motivó una investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), mientras que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó en febrero de 2025 que se investigaba la participación de servidores públicos que aparecían en la grabación.
Las investigaciones federales avanzaron hasta mayo de 2026, cuando la denominada Operación Enjambre, la cual derivó en la detención de Agustín Toledano Amaro, alcalde de Atlatlahucan, así como de Irving Sánchez Zavala, expresidente municipal de Yecapixtla, y otros funcionarios relacionados con las indagatorias por delincuencia organizada y extorsión.
Posteriormente, el 30 de mayo, Jesús Corona Damián fue detenido en Acapulco, Guerrero, en cumplimiento de una orden de aprehensión por delincuencia organizada. De acuerdo con la información difundida por las autoridades federales, las investigaciones incluían el presunto financiamiento de campañas electorales y la infiltración de estructuras municipales por parte de la organización criminal.
La expansión y las disputas territoriales
Mientras ampliaba sus relaciones e influencia en distintos municipios, la estructura encabezada por El Barbas también fortalecía sus operaciones económicas mediante el cobro de cuotas a transportistas, comerciantes y prestadores de servicios, particularmente en localidades de los Altos de Morelos y la región oriente.
Entre las actividades atribuidas al grupo se encuentra la extorsión sistemática a rutas de transporte público y organizaciones de mototaxis, algunas de las cuales habrían permanecido bajo el control de sus operadores durante varios años.
La importancia de estos sectores radicaba en su presencia cotidiana en las comunidades y en las rutas que conectan Totolapan, Atlatlahucan, Yecapixtla, Tlayacapan y otros municipios cercanos, donde la organización desarrolló parte de sus mecanismos de control territorial.
Sin embargo, el crecimiento de la estructura también coincidió con la llegada y fortalecimiento de otras organizaciones criminales, entre ellas Unión Tepito y grupos regionales asentados en Cuautla y Yautepec, con los que inicialmente se establecieron acuerdos que posteriormente derivaron en rupturas y enfrentamientos.
Estas disputas se extendieron hacia el control de la extorsión, el comercio y distintos corredores de comunicación, principalmente en los municipios del oriente, donde los enfrentamientos entre operadores criminales estuvieron relacionados con diversos episodios de violencia.
Orígenes de Pueblos Unidos
Los conflictos entre organizaciones y las rupturas dentro de las estructuras criminales provocaron un proceso de reorganización entre los operadores originalmente vinculados con el Cártel del Pacífico.
De acuerdo con fuentes consultadas, parte de esa estructura comenzó a identificarse posteriormente como La Empresa, denominación utilizada antes de que sus integrantes adoptaran el nombre de Pueblos Unidos, bajo el cual ampliaron sus operaciones en distintos municipios de la región.
A diferencia de otras organizaciones cuya presencia se limitaba a actividades delictivas específicas, Pueblos Unidos desarrolló también mecanismos de relación con las comunidades donde mantenía operaciones, mediante el patrocinio de festividades patronales, actividades recreativas y el ofrecimiento de juegos mecánicos gratuitos.
Al mismo tiempo, sus operadores continuaron involucrados en disputas por el control territorial con organizaciones rivales, particularmente en zonas de Cuautla, Yecapixtla y los municipios colindantes con Totolapan.
Operativos y reacomodo de mandos
La expansión de Pueblos Unidos motivó diversos operativos estatales y federales en la región oriente, particularmente en Totolapan, donde se realizaron cateos, detenciones de presuntos operadores y acciones dirigidas contra las redes de vigilancia utilizadas por la organización.
Según información obtenida, uno de los despliegues contó con aproximadamente 300 elementos y permitió intervenir al menos diez inmuebles, además de detener a personas identificadas como integrantes de la estructura criminal.
En otra intervención fueron retiradas cerca de 25 cámaras de videovigilancia que habrían sido instaladas por operadores del grupo para observar los movimientos de las autoridades y mantener control sobre determinados puntos del municipio.
Estos operativos ocurrieron en medio de las disputas que Pueblos Unidos mantenía con otras organizaciones por el control de actividades ilícitas en el oriente de Morelos, particularmente con estructuras asentadas en Cuautla.
A este escenario se habría sumado un reacomodo en la dirigencia de la organización, luego de que Júpiter Araujo Bernard dejara de ser visto en Morelos desde hace aproximadamente un año, sin que hasta ahora se conozca públicamente su paradero. En este punto, las autoridades consideran a El 7 o El Güero Gym, el virtual dirigente de Pueblos Unidos, ante la ausencia de quien durante varios años fue identificado como su principal jefe.
Totolapan y la liberación de El Güero Gym
La posición que José David Vergara habría alcanzado dentro de Pueblos Unidos adquirió relevancia pública el lunes 12 de octubre de 2026, cuando autoridades estatales y federales realizaron un operativo en Totolapan que derivó en su detención.
La intervención provocó bloqueos carreteros, movilizaciones y hechos de violencia en distintos puntos del oriente de Morelos, mientras integrantes de la organización retuvieron a tres agentes de la Fiscalía estatal y condicionaron su liberación a la entrega del detenido.
Ante esta situación, las autoridades estatales optaron por liberar a José David Vergara para recuperar a los tres servidores públicos, cuya integridad física se encontraba en riesgo.
Posteriormente, la Mesa de Seguridad de Morelos explicó que la decisión respondió a la necesidad de privilegiar la vida de los agentes retenidos y sostuvo que existían condiciones jurídicas para proceder de esa manera.
El acontecimiento volvió a colocar a Pueblos Unidos en el centro de la atención pública, después de varios años de expansión territorial, disputas con otras organizaciones, investigaciones sobre sus relaciones con autoridades municipales y cambios en su estructura de mando.
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