Cuando El Mayo Zambada fue engañado y capturado por uno de los hijos de su antiguo colega del Cártel de Sinaloa, el hombre pensaba que se dirigía a una reunión para resolver diferencias entre miembros de su red criminal.
Ese 25 de julio de 2024 fue el último día que conoció la libertad. Horas después fue entregado en manos de autoridades estadunidenses y explotó una de las crisis diplomáticas más importantes entre La Casa Blanca y Palacio Nacional.
La narrativa oficial indica que cuando Zambada García entró al cuarto de un edificio en Sinaloa, varios sicarios bajo el mando de El Güero, como conocían a Joaquín Guzmán López, ya esperaban al fundador del Cártel de Sinaloa para aprehenderlo, ponerle unas esposas y subirlo a una camioneta donde lo transportaron a una pista aérea clandestina.
Una vez ahí, Guzmán López abordó una avioneta junto a un piloto, quien se presume era Mauro Alberto Núñez Ojeda, Jando, y ataron a Zambada García a un asiento.
La avioneta, una Beechcraft King Air 200, aterrizó momentos después en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, donde agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) arrestaron a los tres hombres que iban a bordo.
La Fiscalía General de la República (FGR) asegura que el piloto fue deportado a México, pero El Mayo y El Güero fueron arrestados y procesados en dos cortes diferentes por delitos relacionados con narcotráfico.
El factor diplomático
En una entrevista reciente, el entonces embajador de los Estados Unidos en México, Ken Salazar, aseguró que intentó comunicarse con el presidente López Obrador para asegurarle que ni el piloto, ni recursos, ni agentes que hubieran participado en el traslado de Zambada trabajaban o recibieron órdenes de alguna autoridad estadunidense.
Salazar no ha cambiado su postura con respecto a los hechos e incluso dio a conocer una carta que el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, envió a la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, donde también aseguraba que Washington no había tenido nada que ver en las operaciones.
“Los hechos fueron el resultado del conflicto entre dos grupos criminales y la inmensa presión que las autoridades mexicanas con el apoyo de Estados Unidos han ejercido sobre las figuras de los cárteles en los últimos años (…) no se llevó a cabo ningún operativo policial en México, no era nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra gente; el piloto no era contratista ni empleado del gobierno de EU, ni ciudadano estadunidense”, dictaba la carta, que leyó el embajador Salazar durante una conferencia de prensa en octubre de 2024.
El 15 de mayo de 2025 llegó el nuevo embajador, designado por la administración de Donald Trump: Ronald Johnson, un excoronel de las Fuerzas Especiales y exfuncionario de la Agencia Central de Investigación (CIA).
Bajo la administración de Johnson no ha habido mayor comunicación con respecto al caso, y la FGR asegura que aún hay cinco puntos, de 11 que se solicitó que se esclarecieran, pendientes por resolver por parte de Washington.
El factor Chapito
Hasta el momento no hay ninguna evidencia que apunte a la participación directa, o incluso involucramiento o solicitud de alguna autoridad estadunidense para la captura y traslado de Zambada García.
Por el contrario, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos fue lo suficientemente precavido para asegurarse de que Joaquín Guzmán López, quien coordinó la operación desde México, aceptara toda la responsabilidad por los hechos y, de paso, librara de cualquier responsabilidad al gobierno estadunidense.
"Guzmán López coordinó y cometió el secuestro del individuo A (Zambada), entre otras cosas, con la esperanza de recibir créditos de cooperación por parte del gobierno de los Estados Unidos para él y para su hermano. Sin embargo, Guzmán López reconoce que el gobierno de los Estados Unidos no solicitó, indujo, validó, aprobó o condonó este secuestro.
"Guzmán López, además de reconocer que, como se discute más abajo, no recibirá créditos de cooperación por el secuestro, ni lo hará su hermano”, se lee en el acuerdo de culpabilidad que firmó Guzmán López el 1 de diciembre de 2025, con el que, además, entraba en un acuerdo de colaboración con las autoridades estadunidenses.
El factor aéreo
El piloto, según confirmó la FGR, fue deportado desde los Estados Unidos una vez que trasladó a Guzmán López y a Zambada García; sin embargo, fue arrestado por fuerzas federales poco después por portación de armas de fuego. Sin embargo, poco después fue entregado a los Estados Unidos en una transferencia masiva de reos en agosto de 2025, para enfrentar cargos por tráfico de drogas.
El hombre llegó a un acuerdo de culpabilidad y se prevé que sea sentenciado en próximos meses, cuando la fiscalía deberá presentar un informe y una solicitud de condena con base en los delitos cometidos por El Jando, quien se desarrolló como piloto para dos de los miembros de mayor rango de la célula criminal de Los Chapitos: Óscar Noé Medina, Panu, e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, El Chapito.
El Jando, además de transportar a los líderes criminales, llevó cientos de kilos de cocaína desde Sudamérica a México, para que después fuera enviada a los Estados Unidos; no obstante, en su acusación ni en su acuerdo de culpabilidad se menciona su participación en la captura de Zambada García.
ksh