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  • Cuando el “¿Y si sí?” se hizo realidad: crónica de la final de la Copa Mundial en un reclusorio de Yucatán

  • Familias enteras acudieron a ver la final de este torneo que se juega cada cuatro años, como es tradición del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Yucatán.
El rival no fue Argentina ni España, sino Bosnia, que también llegó sin perder hasta este último encuentro. | Foto: Alejandro Ruvalcaba
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Después de 105 partidos, aquí el “¿Y si sí?” se hizo realidad. México logró llegar a la final.

Invicto, el Tri se convirtió en líder del grupo A, superó su techo del quinto partido y llegó hasta el último capítulo en la justa deportiva

El rival no fue Argentina ni España, sino Bosnia, que también llegó sin perder hasta este último encuentro, jugado este sábado en reclusión.

El termómetro marcaba 30 grados, pero “el bochorno”, como le dicen en el sureste, llegaba a los 38, y el público calienta aún más el ambiente, casi como si estuviera en el Azteca o en el MetLife Stadium de Nueva York. 

“¡México… México… México!”, “¡Bosnia, Bosnia, Bosnia!”, las consignas entre banderas nacionales y otras confeccionadas a mano, con parches y estrellas de fieltro.

Alineaciones del encuentro

Familias enteras acudieron a ver esta final que se juega cada cuatro años, como es tradición del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Yucatán, este año replicando el torneo con la participación de 750 personas privadas de la libertad, entre jugadores, equipo técnico y arbitraje.

En la portería no estaban ni el Tala ni Ochoa, pero sí El Gabo Huerta. Con el uniforme verde de calceta roja, ni Quiñones, Morita o Jiménez representaron al Tri: El Duie, El Gato, El Manzanero, Jonathan y Axel. 

Del otro lado, Bosnia y Herzegovina, líder del Grupo B. Con respeto, dejó sonar en la cancha el himno como si fueran Demirovic o Džeko; ahí estaban representando a los balcánicos: El Güero Zapata, El Chino, el Velociraptor, el Lic, Javi y Ángel, en la portería Rodríguez.

La edad promedio, 30 años, algunos veinteañeros que pudieron haber jugado en una liga profesional. Pescadores que antes buscaban pepino de mar en las costas, y otros cuyo único delito fue un robo que salió mal. Hoy, se juegan la gloria; son representantes de una nación.

De rojo, con aval oficial, Freddy Sansores, un ícono del arbitraje en Yucatán, y sus dos asistentes cargaron la bandera de la FIFA, dándole seriedad al partido. 

En la grada estelar nadie ubicaba a Infantino ni a Mikel; como figuras políticas, el secretario general de Gobierno, Omar Pérez Avilés; el subsecretario de Prevención y Reinserción Social, Miguel Ángel Trujillo Ortiz; y el director del Cereso, Antonio Manuel González Zetina, prefirieron ahorrar en derechos de marca y mandaron a hacerse sus playeras.

La gran final puso frente a frente a México y Bosnia
La gran final puso frente a frente a México y Bosnia. | Foto: Alejandro Ruvalcaba

El balón rueda

Los nervios de punta para el desfile en la cancha de soccer dentro de este penal. El saludo obligado, el abrazo entre porteros, los dos uniformes de poliéster recién lavados. Se inicia el juego: México contra Bosnia.

Los primeros minutos, el control es para los verdes: acomoda, tira y casi gol. Tiro de esquina y falla; va de remate, atajada del portero. Bosnia calcula y acomoda, sube la intensidad. Los réferis apenas pueden seguirles el ritmo a los laterales.

Llega el primer cuarto, con pausa de hidratación obligada; el calor húmedo deshidrata, y llegan los reclamos: “¡Tú ocúpate de la defensa! ¡Oigan, métanle huevos!”, regaña el capitán. 

Arranca el segundo cuarto. Se juega, los balcánicos toman el control, tiro largo, servicio y ¡gol! Novelo hace suya la portería.

Los de la casaca ultramar arrebatan, toman el control, no sueltan el esférico; va un pase adelantado, se golpean con el lomo, no es falta, retiene, la tira y… falla. Desde la banca solo se escucha el reclamo: “Tírale como hombre”.

Pero no dejan de intentar; Bosnia la vuelve a jugar, se adelanta, deja a los verdes atrás; aún no es el medio tiempo, y sienten la presión; pase lateral, la regresa, fuera del área, tira y… ahora sí es gol, directo a la esquina izquierda superior. El Gabo queda en el suelo y Axel festeja como si estuviera en Nueva York.

“¡Qué golazo, chamaco, eso es todo, chamaco!”, se escucha en las gradas. Se juegan dos minutos más y se van al medio tiempo.
“¡México, México… y si sí… y si sí…!” Suenan las vuvuzelas, las matracas y se ondea la bandera tricolor. Y aunque no fue Shakira ni Robbie Williams, es la mascota, una lagartija amarilla, la que anima a las gradas para armar la ola mientras los jugadores se hidratan. 

Del otro lado, la porra ondea la bandera de fieltro: “¡Bosnia, Bosnia!”. Y entre la ironía, cuestionan los detractores: “A ver… ahora canten el himno”, se burlan.

El narrador, con micrófono en mano, impone su estilo dejando afuera a Faitelson o al Perro Bermúdez. 

“Servicio de cobertura... ¡Qué tiene la selección mexicana! Vaya forma tiene todo momento la asistencia de juego… el servicio… por la media, los mediocampistas, la armonía de Sansores… su asistencia de juego… falta que timbra Sansores… vaya asistencia que se está viviendo desde este centro de reinserción social”, relató el merolico.

Bosnia erró sus dos primeros disparos y México mostró mayor serenidad
En la portería no estaban ni el 'Tala' ni Ochoa, pero sí 'El Gabo' Huerta. | Foto: Alejandro Ruvalcaba

La regla de no rendirse: México, campeón mundial

Parece que el marcador está definido, la pesadilla del “2-0”. Pero México, siendo México, vuelve a sorprender, y ahora es Ángel quien aprovecha para darle esperanza a los de calcetas rojas con un remate de gol.

Bosnia se mantuvo firme hasta el último minuto del partido, cuando un error defensivo y un mal despeje ayudaron a que Cetina disparara a quemarropa. Gol otra vez, y termina el segundo tiempo. ¡Penales!

Comienza Bosnia: falla. México tira: anota. Último tiro, México festeja, es campeón. Todos festejan, menos Bosnia. Solo faltaron balazos al aire. “¡México! ¡Y si sí! ¡Sí se pudo!”

Llegó la premiación: se celebra con trofeo, fotos y abrazos de los funcionarios; Paraguay quedó en tercer lugar luego de vencer a Japón

Además, se entrega guante y botín de oro, y la Copa del Mundo del Cereso. Han ganado la Copa Dorada, se han ganado el respeto del penal.

Al término del partido, el director Manuel González confirma que este es el camino para la reinserción. 

“Algo de lo que estamos haciendo ahora es darle más valor a la reinserción que a una sanción, a un castigo. Aún si te mueves de aquí, te reviento los pies, ¡no! La agresión solo genera agresión, molestia”, dijo en entrevista.

Por su parte, el secretario Pérez Avilés presumió que también cuentan con actividades culturales, artísticas, económicas para los PPLs, así como programas para la confección de artesanías impulsadas por el gobierno de Yucatán.

Aquí no se hablaba de delitos ambientales, robos a casa habitación ni de vehículos o violencia familiar; las etiquetas judiciales quedaron fuera de la cancha. Aquí todos volvían a ser iguales; el crecido césped de la cancha de cal los juntó para demostrar que México sabe jugar fútbol.

AG

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Amílcar Salazar Méndez
  • Amílcar Salazar Méndez
  • Reportero de investigaciones especiales, contador de historias y apasionado de la información.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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