Policía

Arnulfo Arroyo: el hombre que golpeó a Porfirio Díaz en pleno festejo de Independencia y terminó muerto en una celda

Lo que comenzó como un atentado contra Porfirio Díaz terminó convertido en un crimen policial.

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Cada 15 de septiembre, millones de mexicanos se reúnen para conmemorar el inicio de la Independencia de México desde hace varias décadas. 

Música, comida típica, fuegos artificiales y el ambiente festivo son parte del sello que caracteriza las fiestas patrias, pero a lo largo de la historia, estas celebraciones también han sido escenario de acontecimientos inesperados, algunos de ellos, incluso, marcados por la violencia. 

Tal es el caso de la historia de Arnulfo Arroyo, un hombre que, en plena celebración de las fiestas patrias, golpeó al entonces presidente Porfirio Díaz. En esta edición de Archivo Criminal te contamos qué fue lo que pasó y cuál fue su destino. 

¿Cómo fue la agresión contra Porfirio Díaz? 

El 16 de septiembre de 1897, Arnulfo Arroyo se abrió paso hasta acercarse a Porfirio Díaz, quien avanzaba hacia la Alameda Central acompañado por su comitiva, para golpear por detrás en la cabeza.  

La agresión provocó una reacción inmediata del cuerpo de seguridad que acompañaba al presidente. Varias personas se abalanzaron sobre el agresor y comenzaron a golpearlo, entre ellas  el brigadier Ángel Ortiz Monasterio, quien utilizó su bastón contra Arroyo hasta que Porfirio Díaz intervino.

De acuerdo con el Archivo General de la Nación (AGN), el presidente ordenó que dejaran de golpear al hombre y que fuera detenido para ser puesto a disposición de las autoridades. Posteriormente, Arnulfo Arroyo fue interrogado. 

Durante las fiestas patrias, Arroyo logró acertar un golpe contra el presidente.
Durante las fiestas patrias, Arroyo logró acertar un golpe contra el presidente Porfirio Díaz | Cuartoscuro

Sin embargo, el caso pasó de ser considerado un simple ataque contra el presidente de México a un crimen contra el propio agresor en el que se vieron involucrados policías. 

Después de su detención, surgieron dudas sobre qué autoridad debía hacerse cargo de Arroyo, debido a que el ataque había ocurrido en una zona vigilada por militares. Finalmente, Eduardo Velázquez, inspector general de Policía, asumió la custodia del detenido y ordenó que fuera trasladado a una celda en las oficinas de la policía del Palacio del Ayuntamiento.

¿Qué testificó Arnulfo Arroyo?

El AGN documenta que Arroyo fue maniatado y amordazado. Posteriormente, fue interrogado por el coronel Generoso Guerrero. Esto permitió saber que Arroyo era un hombre de 30 años, soltero, originario de Tlalnepantla y pasante de Derecho.

Según esa declaración, Arroyo manifestó tener ideas contrarias al sistema de gobierno que entonces regía al país. También señaló que la situación de miseria en la que se encontraba lo había llevado a la desesperación y lo motivó a atacar al presidente. 

El interrogatorio permitió saber que el hombre actuó solo; sin embargo, Arroyo nunca tuvo la oportunidad de enfrentar un proceso judicial completo.

Así fue el crimen contra Arnulfo Arroyo

Después del interrogatorio, Arroyo permaneció detenido en las oficinas de la Inspección General de Policía mientras las celebraciones por las fiestas patrias continuaban en la ciudad. De acuerdo con la reconstrucción del AGN, durante esa noche, Eduardo Velázquez mostró al detenido a algunas personas que se encontraban con él.

Cerca de las 22:00 horas, Velázquez se reunió con el mayor Manuel Bellido y el policía Antonio Villavicencio. De acuerdo con la documentación histórica recuperada por el AGN, durante esa reunión se tomó la decisión de asesinar a Arroyo y hacer pasar su muerte como consecuencia de un linchamiento.

La operación ocurrió durante la madrugada del 17 de septiembre de 1897. Villavicencio condujo hasta la celda a un grupo de policías conocidos como Los Tigres, pertenecientes a la Segunda Inspección de Policía.

Los agentes entraron en el lugar donde se encontraba detenido Arroyo y lo asesinaron.

Arnulfo Arroyo murió dentro de una instalación policial.
Arnulfo Arroyo murió dentro de una instalación policial | Cuartoscuro

​Así, menos de un día después de haber atacado al presidente, Arnulfo Arroyo murió dentro de una instalación policial, mientras se encontraba bajo custodia de las autoridades.

El supuesto linchamiento: la 'caja china'

La muerte de Arroyo planteó un problema para los funcionarios involucrados. El detenido no había muerto durante el ataque contra Díaz ni en una confrontación con la multitud; estaba encerrado en una dependencia policial.

La versión que comenzó a difundirse responsabilizaba a un grupo de ciudadanos de haberlo linchado. Según la documentación citada por el AGN, algunos policías realizaron detonaciones para generar confusión y posteriormente comenzaron a detener a personas que se encontraban cerca del lugar.

Cerca de una veintena de personas, entre niños, jóvenes y adultos, fueron detenidas y señaladas como posibles participantes en el supuesto linchamiento.

La explicación implicaba que una multitud había conseguido entrar a un espacio bajo vigilancia policial, llegar hasta una celda y matar a un detenido sin que los agentes pudieran impedirlo; sin embargo, la investigación posterior terminó apuntando en otra dirección...

El caso dejó de ser el expediente de un hombre que había atacado al presidente y comenzó a convertirse en un escándalo que involucraba directamente a funcionarios encargados de la seguridad pública.

Investigación contra los policías implicados 

Eduardo Velázquez fue destituido y detenido junto con otros funcionarios y policías señalados por su participación en el asesinato. La investigación permitió establecer responsabilidades entre integrantes de la propia corporación.

De acuerdo con el AGN, Velázquez terminó suicidándose mientras se encontraba preso. El inspector general fue encontrado muerto en su celda después de dispararse con un revólver que, según la reconstrucción histórica, había sido introducido clandestinamente.

Su muerte impidió que enfrentara hasta el final el proceso relacionado con el asesinato de Arroyo.

Otros implicados sí fueron procesados. Entre ellos estaba Antonio Villavicencio, quien había participado en la operación que llevaron a los policías conocidos como Los Tigres hasta la celda.

La investigación permitió establecer responsabilidades entre integrantes de la propia corporación.
La investigación permitió establecer responsabilidades entre integrantes de la propia corporación. | Cuartoscuro

Villavicencio y otros participantes fueron condenados inicialmente a la pena de muerte. Sin embargo, las sentencias fueron posteriormente revocadas y sustituidas por una condena máxima.

Con el paso del tiempo, algunos de los responsables recuperaron su libertad e incluso regresaron al sistema policial de la Ciudad de México, según la documentación histórica difundida por el AGN.

La muerte de Arroyo tuvo una consecuencia que fue más allá del propio homicidio. El hombre había sido detenido con vida, había sido interrogado y había proporcionado una explicación sobre las razones de su ataque contra Porfirio Díaz, pero nunca pudo declarar nuevamente.

Su asesinato eliminó la posibilidad de profundizar en sus motivos y de determinar si detrás del atentado existía alguna organización, grupo político o persona que hubiera influido en su decisión.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) resaltó la reacción de Díaz: el hombre que había sido atacado ordenó que su agresor dejara de ser golpeado y que fuera entregado a las autoridades. 

El episodio también puso en evidencia la disputa entre la versión oficial del linchamiento y las investigaciones que terminaron señalando a los propios policías.

¿El primer linchamiento de México?

El caso de Arnulfo Arroyo tiene otra particularidad que lo convirtió en un referente para estudiar la violencia colectiva en México: ha sido considerado como el primer linchamiento del país.

El historiador Claudio Lomnitz dedicó un estudio al episodio bajo el título El primer linchamiento de México, publicado por El Colegio de México. La investigación reconstruye el llamado “Asunto Arroyo” y analiza cómo el caso adquirió una enorme dimensión pública a partir de la manera en que los periódicos de la época narraron el ataque contra Porfirio Díaz y la posterior muerte del agresor.

Pero existe una contradicción fundamental: Arroyo no fue asesinado por una turba.

El Archivo General de la Nación documenta que el supuesto linchamiento fue una maniobra para ocultar el asesinato cometido por integrantes de la policía. 

Después de que Velázquez, Bellido y Villavicencio acordaran acabar con la vida del detenido, los policías ingresaron a la celda y mataron a Arroyo. Posteriormente, otros oficiales realizaron detonaciones y detuvieron a personas que se encontraban en las inmediaciones para construir la versión de que el pueblo había participado en el crimen.

La paradoja es precisamente lo que hace singular al episodio: el que suele ser identificado como el primer linchamiento documentado de México fue, en realidad, la fabricación de uno. 

La mañana siguiente, los periódicos difundieron la versión construida por la policía y señalaron al pueblo como responsable. El propio relato oficial colocaba a las autoridades en una posición incómoda. 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) considera que el caso quedó asociado históricamente con el origen de los linchamientos en México. Por otro, muestra que la violencia colectiva también podía ser utilizada como una explicación fabricada por las propias autoridades para encubrir un crimen cometido bajo su responsabilidad.

Más de un siglo después, el caso de Arnulfo Arroyo conserva una paradoja difícil de ignorar: el hombre que atacó al presidente Porfirio Díaz sobrevivió al atentado, pero no a la custodia de las autoridades. 

Su muerte fue presentada como un linchamiento, aunque las investigaciones posteriores señalaron la participación de policías en el crimen. 


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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