En 2025, los CEO mejor pagados en el mundo ganaron, en promedio, 8.4 millones de dólares en salarios y bonificaciones. Una persona trabajadora tardaría 490 años en ganar esa misma cantidad y, la brecha de género es tal, que una mujer, en la práctica, trabaja gratis cerca de dos meses al año. Estos datos provienen del análisis que Oxfam realizó en mil 500 empresas de 33 países, publicado el pasado 1 de mayo.
Dice un refrán que nadie sabe para quién trabaja. Pero el estudio de Oxfam es concluyente: la economía global sigue concentrando la riqueza arriba y devaluando el trabajo en la base. Entre 2019 y 2025, los salarios reales de las personas trabajadoras cayeron 12 por ciento, mientras que la remuneración de los directivos aumentó 54 por ciento en términos reales.
El periodo analizado coincide con la llegada de la cuarta transformación al gobierno de México. De 2018 a 2025 el salario mínimo pasó de 88 a 315 pesos, un crecimiento histórico de 154 por ciento. Esto contribuyó a que 13.5 millones de personas salieran de la pobreza durante el gobierno del presidente López Obrador. De acuerdo con el Inegi, la carencia por acceso a la seguridad social hoy se encuentra en su nivel más bajo: pasó de 53.5 por ciento en 2018 a 48.2 por ciento en 2024. Dicho de otro modo: cada vez más mexicanos tienen acceso a la seguridad social.
El segundo piso de la cuarta transformación continuó trabajando en lograr la redistribución de la riqueza. Y gracias a ello, México vive —como lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum el 1 de mayo— una primavera laboral.
Hoy el crecimiento económico y la generación de empleo tienen rumbo. En los primeros cuatro meses de este año se crearon más de 278 mil empleos formales, casi 100 mil más que en el mismo periodo de 2025. El IMSS registra 22.5 millones de puestos de trabajo: el nivel más alto de su historia. Con ello atendemos a más de la mitad de la población mexicana.
Este crecimiento se debe en gran medida a un acto de justicia: abrir la puerta de la seguridad social a sectores excluidos. Esto nos ha permitido afiliar a trabajadoras del hogar, trabajadores independientes, mexicanos en Estados Unidos y trabajadores de plataformas.
Con los planes de Justicia de Michoacán y San Quintín, y la implementación del Certificado Laboral de Agroexportación, estamos avanzando en el aseguramiento de jornaleros agrícolas. Y vamos a seguir sumando a mexicanas y mexicanos al IMSS, porque estamos convencidos de que la formalización y la seguridad social son la mejor forma de redistribuir el ingreso y reducir la desigualdad.
El Día del Trabajo no nació como una efeméride, sino como la exigencia de un movimiento mundial de mujeres y hombres que demandaron dignidad laboral. También los gobiernos de la cuarta transformación emanan de un movimiento que desde sus orígenes planteó que, por el bien de todos, primero los pobres.
Por eso trabajamos para que la prosperidad sea compartida. Trabajamos para dejar atrás el invierno neoliberal que amplió la desigualdad entre los que tienen mucho y los que nada tienen. Trabajamos con la convicción del poeta Neruda: podrán cortar todas las flores, pero no podrán
detener la primavera.