Para que un medicamento, tratamiento o dispositivo médico pueda llegar a una farmacia u hospital antes tuvo que haber pasado por estudios clínicos para probar su seguridad, calidad y eficacia. En gran parte del mundo esta investigación clínica es patrocinada por quienes desarrollan los fármacos, sean instituciones o empresas; absorben costos buscando tratamientos que permitan mejorar la calidad de vida de las personas.
En estos estudios nadie participa sin otorgar previamente su consentimiento informado: debe conocer el propósito, los procedimientos, los posibles riesgos y beneficios y puede retirarse en cualquier momento.
En México, el 70% de los ensayos clínicos de las farmacéuticas se realizan en centros privados. Y la pregunta era obvia: ¿por qué no en el IMSS, donde tenemos más de 1,500 Unidades de Medicina Familiar, 300 hospitales, 25 Unidades Médicas de Alta Especialidad, 2.5 millones de servicios diarios y el expediente clínico electrónico más grande de América Latina?
Lo estamos haciendo justo ahora que México tiene por primera vez una Presidenta científica. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo está convencida del fortalecimiento de las instituciones públicas. Por eso en el compromiso 33 del Segundo Piso de la Transformación planteó una meta: convertir a México en una potencia tecnológica y de innovación.
En su Segundo Informe de Gobierno presentó proyectos como el vehículo eléctrico Olinia, los satélites de observación Ixtli, el Sistema Metaoceánico de Monitoreo Climático y el dron Quetzal. También estamos desarrollando en el Seguro Social junto con la Secretaría de Ciencias y Humanidades, las máquinas de diálisis y hemodiálisis.
El compromiso es que la ciencia pública vuelva a estar al servicio del pueblo. Por eso el 18 de septiembre el IMSS y la Amchan firmamos un convenio de investigación clínica e iniciamos el Programa de Fortalecimiento y Desarrollo de la Investigación Clínica Patrocinada 2026-2030, respaldado por una inversión potencial de 767 millones de pesos.
El IMSS del Segundo Piso de la 4T no sólo administra servicios de salud: produce conocimiento. Por eso inauguramos ese mismo día el Centro de Estudios Clínicos del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI.
Ahí ya se desarrollan estudios de fase III para padecimientos complejos como el síndrome de Sjögren y el síndrome de intestino irritable. Y 729 investigadoras e investigadores del Seguro Social recibirán capacitación para ampliar nuestro catálogo de estudios e investigaciones clínicas.
¿Para qué sirve investigar sobre diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, cáncer, enfermedades neurológicas o padecimientos raros? Para que nuestro activo más valioso, los pacientes, puedan acceder a tratamientos más eficaces.
La sinergia generada con AMCHAM, con sus casi 110 años de historia, con todas las empresas que forman parte de ella y con la industria nacional, busca multiplicar los beneficios a la salud, no sólo de los derechohabientes del IMSS, sino de todas y todos los mexicanos.