Con una larga trayectoria en la banda de su padre, en su disco Tino’s Tribute Valentino Contreras rinde homenaje a una figura emblemática del jazz mexicano. Con un grupo de músicos que incluye a Alex Mercado, Gerry López, Aarón Cruz y Gabriel Puentes, entre otros, revisita algunas obras clave del baterista Tino Contreras. La idea, dice el bajista, “fue convocar a músicos de una buena trayectoria que tuvieran afecto por mi papá para que se estableciera la magia que se da cuando haces las cosas con las mejores intenciones”.
Valentino considera que la colaboración de cuatro bateristas, cuatro pianistas, cuatro bajistas, un par de saxofonistas y dos guitarristas, brindó “un abanico sonoro muy amplio con distintos colores y estilos para recrear la música de mi papá y no tocarla a su manera, sino buscando una visión distinta en cada tema. Grabar en vivo en el estudio permitió establecer una química especial entre los músicos, algo que le hubiera gustado a mi papá”.
Tino Contreras fue un gran baterista, dice su hijo. “Desde que yo era adolescente, me escabullía para verlo tocar en el Riguz Bar porque lo admiraba mucho, algo que ha pasado con generaciones de músicos que empezaron a tocar en los 60, los 70 o los 80. Ya con el paso del tiempo la admiración se fue diluyendo, pero me da mucho gusto que algunos músicos que grabaron, que tienen entre 28 y 30 años, reconocen su importancia. Tino tuvo un impacto multigeneracional”.
Incluir algunas piezas que tocó durante muchos años con el grupo de su padre le permitió a Valentino imaginar nuevos arreglos y probar distintas sonoridades. Advierte que “la idea es acercar a los jazzistas jóvenes a su música, pero no sólo a la de mi papá, sino también a la de esa generación de jazzistas que incluye a Víctor Ruiz Pazos, Chilo Morán, Richard Lemus y otros. Es preciso que los músicos jóvenes regresen al pasado para conocer la historia del jazz y sepan de dónde viene esta música”.
Una obra variada
e inmune al riesgo
Tino Contreras, afirma su hijo, “es uno de los pilares del jazz en México; junto con otros músicos, que lamentablemente ya no viven, grabó el primer disco de jazz en nuestro país en 1954 y a lo largo de toda su carrera tuvo una obra variada y arriesgada, además de experimentar con muchos géneros”.