Alguna vez el laureado actor Anthony Hopkins declaró que posee dos ciudadanías, “si bien sucede que vivo en Estados Unidos, me gustaría regresar a Gales. Estoy obsesionado con mi niñez, y al menos tres veces a la semana sueño que estoy de regreso”. A los 88 años, el actor lanzó en grande su primer disco, Life Is a Dream (Decca, 2026) que constituye una forma metafórica de retornar a su querida patria y celebrar su pasado. “La música fue mi primer deseo, mi primer anhelo: he compuesto música toda mi vida —ha dicho—. Algunas de estas piezas han vivido conmigo durante décadas y todavía regreso a ellas. Toda mi vida es un sueño. Firmar con Decca Records es el honor de una vida”.
Música profundamente personal, sus composiciones rinden homenaje a sus raíces más profundas, como “Bracken Road”, que evoca las calles de la comunidad de Margam, su tierra natal, y la espléndida naturaleza que la rodea. Si “My Fatherland” recupera con nostalgia melodías tradicionales galesas, otras piezas están dedicadas a su padre, su abuelo, a su sobrina Tara y a su esposa Stella Aria.
La música, dijo el actor en una entrevista reciente, “no es un lenguaje que entendamos. No tiene nada que ver con el comportamiento humano o el habla humana, pero tiene una manera extraordinaria de expresarnos a nosotros mismos”. Con Life Is A Dream, Anthony Hopkins expresa sus sueños con tal fluidez que el escucha se siente cómplice de la experiencia que implica compartir sus añorados recuerdos.
El actor considera un privilegio contar en su disco con la colaboración de la Orquesta Philharmonia, dirigida por Gustavo Dudamel, y la participación de los solistas Gregorio Nieto en el violonchelo y Sergio Tiempo en el piano. En especial agradece a Dudamel, pues asegura que su “talento artístico es parte integral de este viaje musical. Con la elegante precisión de su batuta, transformó cada nota dotándola de un significado profundo e imborrable, creando un paisaje pictórico que invita al oyente a sentir e imaginar algo singularmente personal”.
Narrador y poeta
Para Gustavo Dudamel, Anthony Hopkins “aborda la música con el corazón de un narrador y el instinto de un poeta. La misma profundidad de imaginación, humanidad y verdad emocional que ha definido su extraordinario trabajo en el teatro y el cine está presente en su música”.