Los diputados de Nuevo León deberán prepararse porque su regreso de vacaciones acaba de dar un giro que les hará pasar malos momentos.
Ya no hay otro camino y no podrán tomarse su tiempo para atender la reforma en materia de transparencia, porque ayer la Suprema Corte ya ordenó que no evadan más su responsabilidad.
No sorprende, ni parece excesivo, porque el Congreso debió ver el tema en junio de 2025, y ahora a más tardar en mayo tendrá que armonizar la legislación local con la federal.
Hasta ahí suena a buena noticia, pero no hay que dejar de lado que con esto, el Instituto Estatal de Transparencia (InfoNL) será borrado de un jalón, a pesar de su trabajo efectivo desde hace años, desde su creación por parte de un grupo de profesionales en la materia.
En su lugar toda su estructura y facultades quedarán en manos de la Contraloría del Estado; juez y parte, y lejos de ser un órgano garante de lo que se busca: una verdadera transparencia.
Atrás quedarían los intentos constantes de los grupos legislativos opositores, quienes junto con organizaciones de la sociedad civil han propuesto la creación de un instituto autónomo que no dependa del Estado.
Estuvimos en algunos de los foros que organizaron los diputados, no sólo este servidor, sino varios comunicadores de todos los medios, y también ciudadanos de otros rubros; parece que de poco servirá.
En realidad, el acceso a la información no es un privilegio, sino un derecho, y este eventual retroceso es una pésima noticia, cuando claramente debería haber un órgano con un poco más de dientes para sancionar a quien no cumpla con transparentar en dónde puso los recursos de todos.
Ahora que se hacen reformas y se nombran comités y grupos de observadores o de visores o como se les quiera llamar, ¿por qué no pensar en que ciudadanos estén más cerca de esto que viene?
Tal vez aún tengamos tiempo de salvar un poco lo que en estos años de esfuerzo ha representado la transparencia en el estado.
Una agencia de protección de datos y gobernanza puede ser una solución, la clave está en que después de armonizar se definan bien las leyes secundarias.
De no ser así estaremos lamentando un paso hacia atrás y quedaremos en manos inadecuadas.
Así es la política, así están las cosas.
A pesar de todo, a usted y a mí, que la vida nos sonría.
Qué más.