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Sábado , 20.04.2019 / 00:09 Hoy

El Pulso

¿Para qué nos hacemos tontos?

Víctor Martínez Lucio

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Dice el secretario de Desarrollo Sustentable que si el ciudadano ve que se está limpiando el aire aceptará sin dudar algún día la verificación vehicular.

Por eso no se arreglan las cosas, porque no se es sincero, coherente, y rara vez se aplica el sentido común.

Y no se trata de ofender, ni de negar por obstinación que aplicar la verificación puede ser útil y necesario para reducir la contaminación; eso es obvio, es una verdad del tamaño del parque vehicular que conformamos, que supera los dos millones de autos.

Pero las medias verdades son igual que las mentiras y a veces calan más. Lo declarado por Manuel Vital, y lo que adelantaron algunos municipios que aplicarán verificaciones, es apenas parte de una solución, que incluso mal aplicada pudiera convertirse en un grave error. Si el objetivo es multar a quien no la pase, la gente jamás lo aceptará a ojos cerrados, porque lo verá como recaudatorio.

Pero en el supuesto de que la gente dijera que sí, lo haría preguntando también que a qué hora se reubicarán las pedreras, cuándo se cambiará la norma que regula la gasolina para que nos dejen de vender el peor combustible de todo México; para cuándo se tendrá un informe de las empresas que contaminan y de qué manera se actuará contra ellas.

También se preguntarán cuándo se mejorarán los materiales que se utilizan para nuestra carpeta asfáltica, porque son parte del problema y generan partículas suspendidas por el rodamiento constante.

El secretario de Desarrollo Sustentable también podría irle avanzando con lo que le toca, como la mejor ubicación de las estaciones de monitoreo ambiental, ir consiguiendo el apoyo necesario para una reubicación de la refinería de Cadereyta y, si no es mucho pedir, preguntar a su administración por qué no acudió ante la Comisión Reguladora de Energía para hablar de estos temas, pese a que abundan los esfuerzos legislativos y de organismos ciudadanos, preocupados porque la situación no se atiende. No fueron ante el gobierno federal.

Es por eso que representa una insulto a la inteligencia dar por hecho que cuando la gente vea el cielo y a ojo de buen cubero aprecie una mejora en la calidad del aire, estará contento de que le apliquen la verificación, con o sin costo.

Por eso no se arreglan las cosas, porque el discurso queda muy lejos de las acciones, porque no ha habido hasta ahora un líder con autoridad moral y legal que tome las cosas en serio.

Con todo respeto, decir “yo creo que todo sirve”, no basta.

Es como enfrentar un cáncer tomando una pastilla para el dolor de cabeza, claro que todo sirve, es obvio: aplicar la verificación reduce los niveles de contaminación, pero es hacernos tontos para evadir nuestra realidad


¿Para qué?


victor.martinez@multimedios.com


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