Lo que hoy ocurre en Morena Nuevo León parece consecuencia de lo vivido en otras partes del país.
Los grupos, las corcholatas, las ausencias, los desencuentros y las diferencias que quedaron expuestas con la novela llamada “juicio político contra Samuel García”, son apenas las olas de un problema mayor.
Y como suele ocurrir en política, las fracturas nacen en un lado para extenderse a otros.
La verdad sería un error pensar que lo ocurrido en el Congreso fue solamente una discusión sobre Samuel García.
En realidad la sucesión de 2027 ya comenzó dentro de Morena. El juicio político simplemente la hizo visible.
Durante años, Morena se construyó alrededor de un liderazgo capaz de ordenar diferencias y mantener cohesionados a los distintos grupos internos. Hoy la realidad es distinta. El partido gobierna gran parte del país y, con el poder, también crecieron las disputas.
La dirigencia nacional heredó un partido electoralmente fuerte, pero políticamente más complejo de administrar.
Aquí ya conviven distintos bloques políticos encabezados por figuras como Tatiana Clouthier, Clara Luz Flores, Andrés Mijes, Judith Díaz y Waldo Fernández. Todos forman parte de Morena, pero no todos comparten la misma visión rumbo a 2027.
La prueba llegó con el juicio político contra Samuel García. Respaldaron la ruta impulsada por la dirigencia estatal liderazgos como Tatiana, Andrés, Judith, Waldo; y en el Congreso: Anylú Bendición, Grecia Benavides, Tomás Montoya, Greta Barra, además de las diputadas federales Anabel Alcocer y René González.
Del otro lado, otros decidieron no acompañar la estrategia o mantener distancia del procedimiento, entre ellos Mario Soto, Brenda Velázquez, Reyna Reyes, Berenice Martínez, Jesús Elizondo y Clara Luz Flores.
Y es regla no escrita que en política las ausencias también comunican.
Uno de los casos que más llamó la atención fue el de Jesús Elizondo, quien quedó fuera de una reunión política el sábado, entre distintos liderazgos morenistas. Un hecho que muestra su aislamiento dentro de la estructura partidista.
Hace poco una acusación impulsada desde la dirigencia terminó debilitándose, luego de que se señalara públicamente un supuesto parentesco con la familia de Mariana Rodríguez, que posteriormente resultó incorrecto.
Ese episodio dejó dudas dentro del propio partido y aunque no significa necesariamente que los señalamientos carezcan de sustento, el argumento ha sido mencionado.
La semana pasada estuvieron en Nuevo León Ariadna Montiel, Alejandro Peña y Alejandro Murat para acompañar los trabajos políticos del partido. Su presencia confirma que la dirigencia nacional entiende la importancia estratégica del estado rumbo al 2027.
También confirma que la sucesión ya comenzó.
La pregunta es si llegarán unidos.
Veremos qué ocurre.
Que la vida le sonría.