Después del arresto-secuestro de Nicolás Maduro, muchos pensamos, quizá de forma ilusa, que los Estados Unidos generaría las condiciones para la llegada al poder de Edmundo González Urrutia, candidato opositor que el año pasado demostró con actas que había derrotado en las urnas en 2024 a Maduro.
Sin embargo, recibimos con sorpresa la noticia de que Donald Trump y Marco Rubio anunciaron que trabajarían con Delcy Rodríguez Gómez, la vicepresidenta de Nicolás.
Optar por Delcy no parece tener sentido, sobre todo si se toma en cuenta que es parte del mismo grupo en el poder de Maduro, es decir, las faltas que se le imputan a Nicolás, como tráfico de drogas, el fraude electoral y las violaciones a los derechos humanos, también son atribuibles a Delcy.
Dicha elección solo tiene sentido, sí los Estados Unidos cuenta con garantías de que Delcy va a trabajar en favor de sus intereses y ello significaría la existencia de un acuerdo previo, e incluso que la misma colaboró para sacar de en medio a Nicolás Maduro, por lo tanto esto ha alimentado las sospechas, de que tanto Delcy, como su hermano Jorge, entregaron a Maduro a los Estados Unidos.
No se puede saber con certeza en este momento si dicha sospecha es real, solo el paso del tiempo nos dará indicios, ya que Delcy se encuentra en medio de dos frentes, por un lado, los Estados Unidos y por el otro los personajes duros del chavismo como Diosdado Cabello y Padrino López, que ambos afirman que está de su lado, de forma que, si con sus acciones se inclina a favor de los Estados Unidos, la traición será evidente.
El gran problema que tienen los Rodríguez es que aun cuando los duros del chavismo se encuentran acorralados, tienen el poder para deponerla, incluso si después hay una reacción de los Estados Unidos que los saque a ellos también, por lo que sí Delcy en realidad traicionó y logra salir bien librada de sus actos, demostrará una pericia inusual en el arte de la política.
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