Comunidad

Tráfico escolar: Entre claxon y prisa

Hace un par de días, cerca de las dos de la tarde, acudí a un comercio ubicado sobre la avenida Universidad, en las inmediaciones de una zona de colegios particulares.

Sabía, de antemano, que me enfrentaría a una pequeña odisea. Aun así, acepté el reto.

Desafiar el tráfico a esa hora no es un acto cotidiano: es una prueba de resistencia.

Una horda desenfrenada de vehículos avanzando centímetro a centímetro, claxon como idioma común y miradas tensas detrás del parabrisas.

Así imagino se sienten las hormigas al circular por su propio hábitat cuando alguien decide poner el pie encima.

La escena no es excepcional; es rutinaria. Y justo ahí está el problema.

Lo anormal se volvió costumbre. La ciudad se atora todos los días a la misma hora, en los mismos puntos, por las mismas razones, y nadie parece sorprendido.

Padres de familia estacionados en doble fila, vialidades rebasadas, agentes ausentes o resignados. Todo ocurre al mismo tiempo, como si el caos tuviera horario fijo y permiso tácito.

Más que tráfico, es un síntoma. De planeación fallida, de autoridad rebasada y de una ciudad que creció sin preguntarse cómo iba a moverse.

De acuerdo con el director operativo de Tránsito y Vialidad de Tampico, Héctor Rodríguez Silva, el retorno a las aulas tras las fiestas decembrinas “elevó hasta en un 30 % los accidentes viales durante las horas pico matutinas” en varias avenidas de la ciudad.

Antes del reinicio de actividades escolares, el promedio de incidentes diarios oscilaba entre cinco y siete; tras el regreso a clases, la cifra subió a entre ocho y diez.

No es un ajuste menor: son choques, colisiones y riesgos que se multiplican en cuestión de días.

Entre las principales causas aparecen dos constantes tan conocidas como ignoradas: el uso del teléfono móvil al conducir y salir con el tiempo encima, apostándole a la prisa como estrategia de movilidad.

Una combinación perfecta para el accidente.

Este fenómeno no es exclusivo de Tampico, sino un reflejo de la alta demanda vial que se desata con el regreso a clases en muchas ciudades, donde escuelas cercanas a avenidas primarias generan congestión y, con ella, mayor riesgo para todos.

La movilidad urbana no se resuelve solo con exhortos y recomendaciones, sino con educación vial, respeto a normas básicas de tránsito y disciplina al conducir.

El tráfico no es un problema pasajero: es una amenaza con horario fijo… y con víctimas potenciales al volante.


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Víctor Hugo Martínez
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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