Comunidad

La sombra y la costumbre en Tamaulipas

Hay días en que la normalidad parece una decisión más que una condición. Se abren los negocios, los padres llevan a sus hijos a la escuela, el transporte circula, las oficinas trabajan.

Todo ocurre como si nada extraordinario pasara. Y, sin embargo, algo permanece.

En años recientes recorrí la frontera chica y Nuevo Laredo durante la campaña política a gobernador. A pesar de ser originario de Tampico y conocer la realidad que vivimos permanentemente. No estaba acostumbrado a esa coexistencia.

Recuerdo que, más allá de los discursos y los eventos, había una sensación difícil de explicar: la tensión se cortaba en el ambiente con un cuchillo. No era estridencia. No era caos visible. Era otra cosa. Una presencia.

Con el tiempo entendí que esa presencia no paraliza a la gente. La acompaña. Los habitantes de la frontera han aprendido a seguir. No porque ignoren la realidad, sino porque detenerse no la transforma.

La normalidad allá -como en el centro del estado o en la zona sur- no es ausencia de conflicto; es capacidad de adaptación.

Aquí la vida no avanza porque todo esté resuelto. Avanza porque quedarse inmóvil nunca ha sido opción. Comerciantes que levantan cortinas, estudiantes que asisten a clases, trabajadores que cumplen turnos. La rutina termina siendo un acto silencioso de resistencia, aunque nadie la nombre así.

Eso no significa ingenuidad. Nadie desconoce que hay dinámicas que persisten, que cambian de forma, que a veces se repliegan y otras veces se hacen visibles.

En Ciudad Victoria, Mante y en la zona conurbada la sensación puede ser distinta, pero el murmullo es el mismo: algo sigue ahí, aunque no siempre se diga en voz alta.

La sociedad tamaulipeca no vive en una paz idílica ni en una guerra permanente. Vive en una normalidad vigilada, en una especie de equilibrio inestable que ha aprendido a administrar.

Ese quizá sea su rasgo más profundo: no la negación de la sombra, sino la decisión cotidiana de no dejarse dominar por ella.

Vivir bajo estas condiciones no es nuevo para los tamaulipecos. Mucho antes de que otras latitudes enfrentaran realidades similares, aquí ya se aprendía a convivir con ellas, y no es algo que queremos repetir.

La sombra existe. Pero la costumbre también. Y entre ambas, la vida continúa.


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Víctor Hugo Martínez
  • Víctor Hugo Martínez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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