A Elena Poniatowska
María del Carmen Millán Acevedo, la teziuteca-poblana que fue la primera mujer en haber ingresado a una Academia de la Lengua en Iberoamérica, al hacerlo en México (antecedió por meses a su tocaya Carmen Conde, quien ingresó en España, posteriormente), escribió una especie de presentación y recuerdo sobre la última pequeña gran obra que Rosario Castellanos redactó en breves ensayos sobre el panorama literario de las décadas de los 60 y70. Esto fue lo que escribió la maestra y doctora en Literatura, Millán Acevedo, en aquel momento directora de Divulgación de la SEP y responsable de la serie SepSetentas:
“Dos días antes de que ocurriera en Tel Aviv, en un accidente, la muerte sorpresiva de Rosario Castellanos (7 de agosto de 1974), se recibieron en las oficinas de Sepsetentas los originales de su libro, ‘El mar y sus pescaditos’ acompañados de una carta fechada el 23 de julio anterior. En ella se mencionaban diferentes alternativas para reajustar a las características de la serie los ensayos que componen el libro, y la buena disposición para esperar cuanto fuera necesario la aparición de la obra ya que su autora había aprendido en el Oriente la virtud de la paciencia”.
“Además -decía con sobrecogedora certeza-, aquí hay un calendario diferente, así es que el tiempo resulta sumamente ambiguo y perecedero”.
“(…)Esta edición de SepSetentas es un modesto homenaje a una destacada escritora que en su poesía, en sus cuentos, novelas, ensayos y obras de teatro, dejó el testimonio de su talento creador, de su acendrada sensibilidad y de su participación decidida en el mundo inquieto y paradójico que le tocó vivir”. (Millán, A. M. Del C; “Rosario Castellanos El mar y sus pescaditos”, SepSetentas, No. 189 México, 1975).
Su pródiga y breve vida fue rica en creaciones y aportaciones al mundo académico, intelectual, periodístico, literario y aún al servicio diplomático de México. Junto con Chiapas, los pueblos originarios en sus manifestaciones de vida y culturales, fueron también su gran pasión. Está considerada como una de las más grandes literatas del siglo pasado en nuestro país. Señala la investigadora Silvia E. Álvarez Arana: “Rosario Castellanos Figueroa nace –por una cuestión fortuita- en el Distrito Federal el 25 de mayo de 1925; días después se traslada al municipio de Comitán en el estado de Chiapas, donde vive hasta 1941 año, en que emigra a la Ciudad de México y continúa sus estudios de secundaria y permanece, desde entonces, hasta concluir el postgrado.
“En 1947 publica su primer libro: Apuntes para una declaración de fe. En 1949, comienza su labor docente(…)Al finalizar sus estudios de maestría, Castellanos publica su tesis ‘Sobre cultura femenina’ (1950) donde esboza los fundamentos de lo que más tarde desarrollaría como feminismo integracionista; asimismo, en este año, publica ‘Dos poemas’ y ‘De la vigilia estéril’(…) viaja a España como becaria para estudiar estilística en la Universidad Complutense de Madrid. Hacia 1952, la escritora vuelve a México y regresa a Chiapas como promotora de actos culturales en el Instituto de Ciencias y Artes en Tuxtla Gutiérrez; ahí mismo imparte clases y edita sus antologías poéticas: ‘El rescate del mundo’ y ‘Presentación en el templo’(…) Un año después, ‘Balún Canán’ es publicada en 1957 y se hace acreedora al Premio Chiapas en 1958 por el conjunto de su obra literaria(…) A principios de 1958 Rosario vuelve a la Ciudad de México y contrae matrimonio con Ricardo Guerra. En 1960 se incorpora a la UNAM como profesora y Jefa de Prensa”.
“De 1961 hasta su muerte fue colaboradora semanal en la página editorial de Excélsior(…) en 1967, desde este momento y hasta 1971, continúa su labor docente en la UNAM, la cual se ve interrumpida por el nombramiento diplomático que le exige cambiar su residencia a Tel Aviv, donde se desempeña como embajadora de México en Israel(…) Su muerte, un hecho muy comentado, ocurrió sorpresivamente en ese país en 1974”. (Álvarez, A.E.S. Universidad Autónoma de Chiapas).