En la última década, el tema migratorio ha estado presente en la conversación pública. No siempre con precisión. En distintos momentos, en redes sociales y en algunos discursos políticos ha ganado terreno la idea de que México enfrenta una llegada masiva de población inmigrante e incluso se han normalizado expresiones xenófobas.
La migración es difícil de cuantificar. Saber cuántas personas nacidas en el extranjero residen en el país no es sencillo. Las oportunidades para tener un panorama más certero surgen con los censos o las grandes encuestas sociodemográficas. Por eso, la publicación de la Encuesta Intercensal 2025 permite poner a prueba esa percepción sobre una llegada masiva de inmigrantes, idea que surgió tras las “caravanas migrantes” de finales de 2018 y principios de 2019 y que, con variaciones, se ha mantenido. Es pertinente preguntarse: ¿Está incrementando la inmigración a México?
Según los últimos censos, la población inmigrante se ha mantenido por debajo del uno por ciento, lo que ubica a México entre los países con menor porcentaje de población residente extranjera. Los datos de la encuesta intercensal siguen mostrando eso. No obstante, los contextos en que se registraron cifras altas de solicitantes de refugio y una fuerte migración en tránsito, México sigue siendo un país con una muy reducida población extranjera. Esa población sería todavía menor si se considera que el 57% de los nacidos en el extranjero son estadunidenses. Además, cerca de la mitad de ese grupo tiene 17 años o menos, la mayoría con nacionalidad mexicana e incluso algunos nacieron en el país vecino, pero han residido toda su vida en México. No son extranjeros en el sentido cultural o cotidiano del término.
Lo anterior no implica que no haya llegado población inmigrante no estadunidense. Sí llegó, pero no en dimensiones que permitan sugerir un arribo masivo. Entre los grupos no estadunidenses destacan los procedentes de Venezuela, Cuba, Guatemala y Colombia. Los flujos que más han aumentado provienen de Sudamérica y el Caribe, no de Centroamérica, como se anticipaba en la década pasada. Sin embargo, no todos llegaron en los últimos años. Los cubanos son el grupo con arribo más reciente: cerca de dos de cada tres llegaron en el último quinquenio. En cambio, los guatemaltecos, en su inmensa mayoría, son población con más tiempo de residencia en México. En cuanto a la distribución territorial, entre las entidades donde residen estos grupos destacan la Ciudad de México (18.9%), Chiapas (15.2%), el Estado de México (13.4%), Quintana Roo (9.4%) y Nuevo León (7.4%). Dos de cada tres de estos inmigrantes recientes se concentran en esas cinco entidades.
El contraste entre percepción y dato es el punto central. México sigue siendo primordialmente un país de origen: cerca del 10% de su población nativa vive en el extranjero, mientras que sólo alrededor del uno por ciento de quienes residen en el país nació fuera. Esa asimetría debería marcar el tono del debate público. Sin embargo, desde las caravanas de 2018 y 2019 se han vuelto frecuentes los comentarios que presentan a la población inmigrante como una amenaza, incluso cuando las cifras no respaldan esa narrativa.
Los datos de la Encuesta Intercensal 2025 no resuelven por sí solos el debate, pero ofrecen una base para ordenarlo, muestran que la inmigración en México es baja y que el país sigue siendo más un origen que un destino. Ignorar esa realidad no sólo distorsiona la conversación: también alimenta discursos xenófobos sin sustento en la evidencia.
Luis Enrique Calva Sánchez*
*El Colegio de la Frontera Norte Unidad Monterrey
*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien escribe. Y no representa un posicionamiento de El Colegio de la Frontera Norte.