Ser Investigador en México implica realizar estudios de una maestría o un doctorado que se encuentre en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) para poder solventar gastos de colegiatura y manutención. También existen alternativas en el extranjero con becas nacionales o internacionales.
Para ingresar a un posgrado de calidad, deben aprobarse rigurosos exámenes, entrevistas ante comités evaluadores y demostrar el dominio de otra lengua. Una vez dentro, se tiene acceso, en la gran mayoría de los casos, a una formación de excelente nivel y calidad. La manutención de la Beca del PNPC permite al estudiante tener una vida cómoda con un sueldo competitivo frente a la realidad laboral, ya que un recién egresado o egresada de ingeniería podrá aspirar un sueldo cercano a siete mil pesos mensuales en promedio, mientras que la beca de doctorado oscila alrededor de los 12 mil pesos al mes.
Una vez obtenido el grado de doctor/a, hay la posibilidad de solicitar un postdoctorado como investigador por un año con un sueldo sin prestaciones de alrededor de 29 mil pesos al mes. Sin embargo, el número de espacios para realizarlo es más escaso que los disponibles para subespecialidades médicas.
Al terminar la formación como investigador, toca buscar empleo en alguna universidad o tecnológico del país, pero las plazas de Profesores investigadores de Tiempo Completo (PTC) no han aumentado en proporción a la matrícula de la educación superior; a esto se suma el lamentable reparto de espacios disponbiles a conveniencia de grupos en las propias instituciones. Si se consigue alguna, el sueldo base puede oscilar entre 14 a 20 mil pesos mensuales en promedio nacional y que, dicho sea de paso, no le asegura a la persona dedicada a la investigación una pensión justa para su retiro; aunque algunas instituciones han mejorado prestaciones.
A cambio, las y los investigadores deben dar clases, dirigir tesistas, gestionar y administrar recursos para proyectos a través de convocatorias que cada vez son menos y más estrictas, y poder realizar ciencia. Todo en un horario oficial de 40 horas a la semana pero en realidad invertimos más tiempo. Estos salarios no son competitivos con científicos que trabajan dentro de la industria o instancias donde sólo realizan investigación y menos comparado con otros países, donde sus ingresos oscilan entre 30 a 50 mil pesos mensuales.
Los investigadores que trabajan dentro de una institución pueden acceder a apoyos económicos extraordinarios. Entre ellos, el estímulo del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) que oscila entre los 9 y 25 mil pesos mensuales. Para ser parte del SNI debe demostrarse una producción científica que es revisada bajo un riguroso escrutinio de colegas reconocidos, con rúbricas de evaluación muy específicas.
JOSÉ ÁNGEL COBOS MURCIA
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