Ante el miedo y lo incierto no hay manual. Como ciudadanos comunes y corrientes, nos toca guardar la calma y, literal, hacer lo que nos toca, con la poca información oficial y usando nuestro sentido común, cuando llega el caos. Cuánta impotencia ver lo que sucede en nuestro México a causa de la inseguridad, del control del narcotráfico y el impacto que esto trae a nuestra vida diaria. La captura de El Mencho podría considerarse exitosa solo si mejora la percepción de seguridad de los mexicanos y viene acompañada de resultados a corto plazo, medibles.
Un día después del caos todavía hay personas varadas en distintos puntos de Jalisco, sin poder tomar un avión o viajar en carretera. Miles de niños se quedaron sin clases en Guanajuato y parte de los comercios aún están cerrados. No, no está todo en orden como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum. Hay miedo, incertidumbre y ahora a más estados les tocó experimentar lo que ha vivido por muchos meses Sinaloa, específicamente Culiacán. El país vivió el resultado de tener al crimen organizado controlando nuestras carreteras, negocios, oficinas de Gobierno, cabildos, etcétera.
No podemos negar que la captura y muerte de Nemesio Oseguera es un gran golpe a la mafia más poderosa del país. El golpe más importante hasta la fecha del nuevo Gobierno federal, dejando claro que la vieja estrategia “abrazos, no balazos” ya es inexistente. Nunca fue viable y era necesario cambiar el rumbo. El gobierno actual ha demostrado con más detenciones y decomisos que está enfocado en mejorar la seguridad, pero ahora falta meterse más a las oficinas de Gobierno, con los propios policías y alcaldes. Exponer y reconocer que el narcotráfico está infiltrado hasta lo más hondo de nuestros gobiernos, incluyendo a los del partido oficial, y llegar a las últimas consecuencias.
Sabemos que cuando cae la cabeza en estos grupos, el cuerpo no se desintegra. Ahí está el reto siguiente, cómo desmantelar un negocio millonario con presencia en México y otros países y que según la revista Science (2023), el crimen organizado es el quinto empleador más grande de México, más que Oxxo y Pemex. Esto es solo el comienzo de una cuenta pendiente, del Gobierno hacia los ciudadanos, y que se tiene que traducir en mejoras concretas en su seguridad.