Política

Léonard Fujita y México

En el norte de la isla de Honshu (la isla principal) de Japón, hay una ciudad llamada Akita; es la capital de la Prefectura de Akita. En el Museo de Arte de Akita, ubicado en el centro de esta ciudad, hay un mural titulado “Los eventos de Akita”. Este mural al óleo, de 3,65 metros de alto por 20,5 metros de ancho, representa, en una secuencia panorámica, las festividades de Akita –como el “Festival de Kanto”– y la vida cotidiana de sus habitantes.

Léonard Fujita
Léonard Fujita

El autor de este mural es Léonard Tsuguharu Fujita, un pintor japonés representante de la Escuela de París. Se mudó a Francia en 1913 y fue un pintor extraordinario que se ganó gran popularidad gracias a sus obras peculiares, en las que utilizaba a mujeres y gatos como modelos. En particular, su delicada técnica para retratar a mujeres de “piel lechosa” fue aclamada por el público francés. Profundizó amistad con artistas contemporáneos como Picasso, Modigliani, Matisse y Diego Rivera, quien más tarde se convertiría en el maestro del movimiento muralista mexicano. Además, Fujita era muy popular en la alta sociedad parisina. Quizás algunos de ustedes hayan visto algún autorretrato o fotografía de Fujita –con su corte de pelo a lo garçon, su bigotito y sus anteojos redondos– jugando con sus gatos favoritos.

Léonard Fujita se ha ganado el corazón de los amantes del arte de todo el mundo con su estilo pictórico delicado, plano y de colores tenues; sin embargo, “Los eventos de Akita” es un mural gigantesco, de colores vivos y lleno de fuerza. ¿Por qué cambió tanto el estilo de Fujita? En realidad, Fujita se vio profundamente influenciado por el movimiento muralista mexicano. Fujita, decepcionado por la vida en París –donde la sensación de estancamiento se intensificaba debido a los efectos de la Gran Depresión–, e impulsado por el deseo de respirar a plenos pulmones el aire de los cielos de Sudamérica y sentirse renovado, abandonó en 1931 tanto su fama como su gloria en París y emprendió un viaje errante de dos años que lo llevó de Sudamérica a Norteamérica. Llegó a México en noviembre de 1932 y permaneció allí durante unos ocho meses. Durante ese tiempo, admiró el movimiento artístico mexicano de la época, como las obras de su gran amigo, Rivera, y la cultura mexicana, tan rica en color. Inspirado por el arte mexicano de gran fuerza, como el movimiento de los murales, Fujita, tras concluir su viaje por América y regresar a Japón, creó en 1937 la obra “Los eventos de Akita”.

Léonard Fujita, quien se destacó en los círculos artísticos de París, fue un pintor que se aferró firmemente a “vivir como japonés“, y se dice que su delicado estilo pictórico y sus técnicas, representados por la “piel lechosa”, se inspiraron en la pintura tradicional japonesa, especialmente en el ukiyo-e. Fujita, quien valoraba profundamente el sentido de la belleza japonesa, alcanzó el éxito en Francia; posteriormente, influenciado por el arte de México, una gran potencia cultural, regresó a Japón y pintó el mural “Los eventos de Akita”, una obra rebosante de amor por la cultura japonesa y la vida de los japoneses.

De hecho, Akita es la ciudad natal de mi esposa, y por eso he visitado esta ciudad en numerosas ocasiones; he podido disfrutar el “Festival de Kanto” que he mencionado al principio y, por supuesto, también he visto el mural de Léonard Fujita, “Los eventos de Akita”. Si vuelvo a tener la oportunidad de contemplar esta obra de Fujita, me gustaría reflexionar sobre el intercambio artístico entre Japón y México.


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Takero Aoyama
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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