Lo primero que diré de la puesta en escena Escape Room es que da un gusto enorme ver talentos que no habían colaborado antes unirse para lograr algo valiente, divertodo y más allá de relevante. Mencionar a Morris Gilbert haciendo ya una fuerte alianza con Claudio Carrera y Tina Galindo puede sonar fácil, pero para quienes nos movemos y vivimos en el mundo teatral mexicano sabemos que es enorme. Y ahora sí, hablemos de la obra.
Faisy, Alejandra. Barros, Juan Martín Jauregui y Paly Duval protagonizan de manera extraordinaria esta hilarante y también devastadora comedia negra de Joel Juan y Hector Clarmont, cuyo texto originalmente en catalán, está adaptado a la perfección para México por Enrique Arce. Si no supiera que hasta película era, pensaría que fue escrita para nuestra realidad. Y así el lío en el que se meten los personajes, quienes tienen que admitir más de lo que jamás estuvieron dispuestos para salir con vida de ahí, el público ríe a carcajadas nerviosas, porque por más extremo y absurdo parezca todo, ahí estamos reflejados.
Cuando digo que es una obra muy valiente me refiero a que se atreve a usar los más grandes temores y simbolos más agresivos de nuestra historia para aterrizar su resolución. Te hace preguntarte si deberías estar riendo de lo que exponen. Pero lo hacen tan bien que te dejas ir, y de pronto necesitas una salida satisfactoria del lío emocional y mental en el que ya se metió uno. Busquen Escape Room en el Nuevo Teatro Libanes y déjense ir. Si se atreven. Pero como todo lo bien hecho, la razón de todo llega si nos dejamos involucrar con la narrativa. Y de pronto ya aprendimos algo nuevo.