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Hablemos de Judy Garland

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La canción clásica del Mago de Oz es “Tras un bello arcoíris”, pero detrás de ella está la tremenda historia de una niña a quien el mundo del cine jamás le dio una oportunidad. Nunca pudo vivir su infancia. Comer como cualquier adolescente. Tener una fiesta de cumpleaños y ni, siquiera, dormir. Si nos vamos con la historia popular (eran tiempos donde la información no fluía como ahora) y con lo que se cuenta en la cinta de Rupert Goold, seguramente nos quedaremos con el corazón estrujado y con muchísimas más ganas de escuchar esa maravillosa voz que para muchos es recordada como un clásico, pero camino al olvido.

La película, estoy segura, pondrá a la actriz Renée Zellweger en la lista para Mejor Actriz de todas las premiaciones que pronto empezarán temporada. Sin duda, el Oscar para culminar. Y es que pocas actuaciones son tan impactantes como la de esta mujer, quien ya habíamos visto hacer un musical (Chicago) como los grandes para el cine. Pero aquí, ver a la mujer que originó a Bridget Jones de pronto subirse a un escenario, en los últimos meses de su corta vida, cantando como nadie en el mundo, pero con una mirada ausente, es aterradoramente mágico.

La cinta, basada en un musical de The West End, Londres, llamada Over The Rainbow, narra precisamente cómo fueron esas últimas presentaciones de la madre de Liza Minelli, quien por su dependencia a las drogas había, incluso, perdido la custodia de sus hijos y estaba luchando desesperadamente para recuperarlos. ¿Y esas drogas? Nada recreativo, realmente. Una adicción contra la que nunca tuvo oportunidad de ganar, ya que desde muy joven su madre la puso en manos de los ejecutivos de los estudios de cine, quienes le daban pastillas para que pudiera trabajar 18 horas seguidas y luego otras para que durmiera, asunto que nunca logró del todo en sus enteros 47 años de vida.

Hay que decirlo, resultó bastante impactante ver esta hermosa cinta en una de las pocas pausas que tuvimos durante la cobertura de la búsqueda y, más tarde, los funerales de José José. Si bien la historia no es la misma, era difícil de dejar de pensar que interpretes tan privilegiados respecto al talento tuvieran tantos demonios en común. Tanta tristeza en sus vidas. Tanta dificultad para estar cerca de sus familias que sin duda amaban. Ya veremos cuándo se programa esta cinta que gustó bastante en el Festival de Cine de Toronto, que, en Miami al menos, tenía las salas de sábado por la noche saturadas, aunque fuera contra el estreno de Joker. Seguramente pronto, porque Zellweger esta majestuosa y hay apetito para biopics estos días

¡Que alguien me explique!

¿Qué sueños de fama o amor tendrán los fans que se paran afuera de los funerales de los cantantes famosos ofreciendo cantar para las cámaras los grandes éxitos de quien está siendo velado? ¿Pensarán que algo pasará al repartir sus tarjetas de presentación a los reporteros que los hicieron cantar? Ya lo vimos con Juan Gabriel, Joan Sebastian y ahora, en Miami, con José José. 

Twitter: @SusanaMoscatel


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Susana Moscatel
  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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