Política

Nébula

Tan solo por esta noche no quiero escribir, ni leer, ni tomar fotos de la ciudad, cayeron tinieblas y silencio, por primera vez imagino poder llegar a donde jamás he estado. Algo de mí existe en una lateral de Río Churubusco a la altura de la colonia El Sifón, recuerdo una noche en la que bajé de un taxi y volví a ese edificio, no sé cuántas horas esperé bajo una ventana que jamás se abrió, no recuerdo el año, no recuerdo prácticamente nada de aquél tiempo, se fragmentó en pedazos de olvido forzado. El tiempo es frágil, veo alejarse tu edificio, me veo alejarme para siempre una vez más de ahí. Llevo una esfera de cerámica entre las manos, no puedo creer que tu muerte cabe en un espacio tan pequeño. El domingo miramos películas juntas, por momentos lograbas dormir gracias al medicamento, más de una semana 24 horas a mi lado. Dos opiniones médicas, la opinión de la doctora Angie del Hospital Cambia un Destino y de la especialista en felinos, la doctora Patricia Canchola del Hospital de Gatos, dos veterinarias ejemplares. El diagnóstico: tu corazón afectado por causas que nunca sabré. En ese lapso, tenías un día bueno para después caer rendida sin ganas de comer. Lo inevitable, tu muerte después de más de 13 años juntas, te rescaté de una bolsa de basura en Polanco, eras tan pequeña. No dudé, te nombré Nébula Carson, en honor a las estrellas moribundas, tu lomo lleno de destellos dorados, tabby dorada-grisácea. Carson por una de mis escritoras favoritas. Dudé siempre de los servicios funerarios de animales no humanos, no te entregan sus cenizas, no sé qué hacen con los cuerpos, cuando Henry Chinaski II Panda dejó el planeta, una voz sensible me dio ánimo, Camila Fraga, psicóloga clínica que fundó con su esposo un servicio funerario de calidez innigualable, tras perder a Perry, su mini schnauzer, nació Aura y Luca que curiosamente se encuentra en la calle Vía Láctea en la colonia Prado Churubusco. El cuerpo es importante en un duelo, Camila me habla de la importancia de hablar de la muerte. Han tenido funerales de peces, conejos, erizos, tortugas, ardillas, ¿los más longevos? Coty un loro de más de 60 años. Happy era la perrita de 16 años de una mujer de más de 90, Camila recuerda el caso porque la conmovió profundamente, aquella mujer la llamó así porque era el motivo de su felicidad, no tenía a nadie más. Platón fue el gato más longevo que incineraron, tenía 22 años. 

Las palabras de Camilia y Mirel logran reconfortarme, recuerdo lo que te dije cuando arañaste mi brazo, “eres difícil de amar”, me miraste, entendí lo parecidas que somos. Se me atraviesa un meredero, pienso que no volveré a verte, observo a los viejos cenar solos como yo, en sus mesas, en silencio, me pregunto si alguien estará en mi funeral. Lo que más nos hiere profundamente es la ausencia, en ese hueco infame giran todos nuestros fantasmas. Antes de dormir veré Casablanca, la última película que vimos juntas, te fascinaba, «I never make plans that far ahead». 


Susana Iglesias*

* Escritora. Autora de la novela Señorita Vodka (Tusquets)

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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