Política

El legado de Antonio Haghenbeck y de la Lama I

Don Antonio se revolcaría en su tumba al saber que un perro o gato en estado de abandono, violencia, maltrato, sobrevive a mordeduras de ratas, enjaulado, con sarna y hacinado en su predio, comiendo pan remojado o desayunos del DIF podridos —de los desayunitos de antaño no hablan los activistas de escritorio—; la doctora Antonia con más de 20 años rescatando esterilizando y dando adopciones de forma independiente también vio ese cuarto en el que guardaban desperdicios. Jamás  idealizaré un albergue sobrepoblado, al igual que un zoológico, laboratorio de experimentación, rastro, palenque, ring de pelea o granja avícola, es uno de los lugares más tristes del Planeta Tierra. Fui voluntaria y trabajé en albergues. Nadie que intente proteger a un animal no humano de abandono, violencia, maltrato, es criminal, los criminales son aquellos que abandonan, violentan, maltratan. Claramente la BURRADA —con perdón de los burros— poco entiende/sabe de Bienestar Animal, en la CdMx varios hospitales veterinarios del gobierno no tienen jeringas, ni anestesia, ni especialistas para atender emergencias, dense una vuelta. Es oligofrénico hablar de “regular albergues” cuando son protectores/as independientes las/los que han hecho el trabajo del gobierno durante décadas. Qué cinismo. No estoy a favor de ningún ente político, que quede claro. Existen muchas mujeres valientes, pilares/pioneras en nuestra ciudad a favor de los seres sintientes, dos entrañables, Luz María Cuéllar Gazal e Ita Osorno, aunque ya no estén en este plano físico seres como ellas son eternos. Toda su vida trabajaron a favor de animales no humanos, las conocí, colaboradoras activas e incansables de FAH. La señora Cuéllar nunca dejó en desamparo al Franciscano pese a que no concordaba con el hacinamiento. Solía decir: “problemas de humanos, ensucian su corazón”. La Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama respeta/ protege la vida, ha llevado esterilizaciones, vacunas y concientización a zonas de alto riesgo en las que pocos protectores han entrado, como Iztapalapa, Cuautepec, La Pastora, el tiradero de San Pablo de las Salinas o municipios marginados en Guerrero, jamás se ha negado a acudir a zonas de desastre para rescatar vidas en la primera ambulancia animalista de esta ciudad y del  país. Gracias a FAH cesó la electrocución de perros y gatos en antirrábicos gubernamentales, hace no mucho existía esta cruel forma de asesinarlos. FAH rescataba perros de estos centros de exterminio para darles una vida digna y ponerlos en su programa de adopción.

Enrique Arreguín—MVZ absolutamente comprometido desde hace más de 18 años con animales no humanos— junto con todo el equipo de FAH al curar sus dolencias cambió el destino de perros y gatos que salieron del franciscano. Los que tiene en resguardo la FAH están bien. Hacinar no es proteger. Repudio la ineptitud asquerosa del operativo gubernamental, dolerán siempre los que murieron injustamente.

* Escritora. Autora de la novela Señorita Vodka (Tusquets)


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Susana Iglesias
  • Susana Iglesias
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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