Política

El patrimonio mundial de la Unesco bajo fuego

México es una nación que entiende, como pocas, que las piedras tienen alma. Sus zonas arqueológicas y sus centros históricos no son sólo destinos turísticos; son el testimonio vivo de su identidad. Por ello, me dirijo a ustedes con profunda consternación tras los ataques masivos que el 24 de marzo sacudieron nuevamente a mi país.

La agresión no sólo buscó quebrar el espíritu de nuestra gente en ciudades como Poltava o Zaporiyia; buscó borrar nuestra historia. En la emblemática ciudad de Lviv, el Monasterio e Iglesia de San Bernardo, una joya del siglo XVII protegida por la Unesco, fue alcanzado por los drones. Lviv no es un objetivo militar; es una ciudad-museo donde cada calle cuenta la historia de la resistencia europea. Atacar su centro histórico a plena luz del día, mientras los ciudadanos intentaban resguardar siglos de arte y fe, es un acto de crueldad sin precedentes.

Lamentablemente, este ataque en Lviv no es un evento aislado, sino un capítulo más en una lista negra de cicatrices que intentan desfigurar nuestra herencia común. El mundo no debe olvidar el impacto en la Catedral de la Transfiguración en Odesa, donde la barbarie rusa redujo su altar a escombros, ni la devastación en el centro histórico de Cherníhiv, una de las ciudades más antiguas de la Rus de Kiev, donde siglos de arquitectura fueron heridos en un instante a principios de la guerra a gran escala de Rusia contra mi país.

Sin embargo, la amenaza más dolorosa se cierne sobre el corazón mismo de nuestra nación: la milenaria Catedral de Santa Sofía en Kiev. Este monumento, que ha resistido invasiones y siglos de historia desde el año 1011, permanece hoy bajo la sombra constante de drones y misiles. Santa Sofía no es sólo un edificio de muros blancos y cúpulas doradas; es el acta de nacimiento de nuestra cultura. Sus mosaicos y frescos han sobrevivido un milenio para recordarnos quiénes somos.

Para un ucraniano, ver Santa Sofía bajo amenaza es equivalente a lo que un mexicano sentiría si el cielo del Tepeyac se llenara de proyectiles dirigidos a la Basílica de Guadalupe. Ambas son mucho más que templos; son el epicentro de la fe, el símbolo de la continuidad histórica y el refugio espiritual de millones. Imaginar un ataque al símbolo máximo de la identidad nacional es la única forma de transmitir la angustia que sentimos hoy en Ucrania: es el intento de asesinar el alma de un pueblo a través de su patrimonio.

Cada ataque contra estos sitios es un intento deliberado de desmantelar nuestra memoria. ¿Por qué atacar un santuario que ha sobrevivido a siglos de historia? Porque destruir el patrimonio cultural es un intento de borrar la identidad de un pueblo. Al atacar las cúpulas de nuestras ciudades, se atenta contra la herencia colectiva de la humanidad.

Como embajador de Ucrania, veo en México un baluarte del respeto a la cultura. Ustedes saben que cuando un monumento cae, una parte de nuestra esencia común se apaga. Hoy, los sitios protegidos por la Unesco en Ucrania están bajo amenaza constante. Lo ocurrido en Lviv es un recordatorio de que la cultura no es un lujo, sino el derecho de un ser humano humano que debe ser defendido por todas las naciones civilizadas.

No se trata sólo de proteger muros de piedra; se trata de evitar que el patrimonio de la humanidad sea borrado por la voluntad de un agresor que teme a nuestra identidad.

Agradezco la solidaridad que el pueblo mexicano siempre ha mostrado. Les pido que no aparten la vista de esta tragedia. Defender la integridad de Ucrania es, hoy más que nunca, defender la historia que nos pertenece a todos.


Google news logo
Síguenos en
Serhii Pohoreltsev
  • Serhii Pohoreltsev
  • Embajador extraordinario y plenipotenciario de Ucrania; @UKRinMEX @EmbajadaUcraniaMexico
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.