La percepción ciudadana sobre los buenos o malos resultados de un gobierno no depende únicamente de la ejecución de un gobernador, sino también del desempeño del gabinete y de los funcionarios, quienes pueden descalificar o debilitar los resultados de una administración al no ejecutar eficazmente las políticas públicas bajo su responsabilidad. El retraso en obras y programas, la deficiente atención a la ciudadanía, la improvisación y la falta de capacidad de coordinación afectan los proyectos que impulsa el Ejecutivo.
Para que la ciudadanía reconozca la legitimidad de un gobierno, es indispensable que todo el equipo actúe con eficiencia. Sin embargo, un secretario o funcionario ineficiente puede afectar la imagen de toda la administración, aun cuando las políticas diseñadas por el titular respondan a las necesidades de la población. En consecuencia, la ciudadanía termina atribuyendo al gobernador las deficiencias de secretarios y autoridades municipales, lo que debilita la legitimidad y credibilidad de un gobierno que, en diversos rubros, ha mostrado resultados positivos, opacando así los logros alcanzados.
En Hidalgo, pese al esfuerzo del gobernador Julio Menchaca Salazar por gestionar recursos para impulsar el desarrollo del estado, la falta de responsabilidad de algunos integrantes de su gabinete y de ciertos presidentes municipales, como el de Pachuca, ha generado una percepción negativa.
Este presidente, en lugar de regular la logística de las constructoras para evitar las afectaciones a la ciudadanía, busca apropiarse políticamente de sus resultados, presentándolos como proyectos municipales. Su participación suele limitarse a aparecer en fotografías durante la inauguración o supervisión de las obras, dando la impresión de que son iniciativas propias. Esta forma de actuar distorsiona la percepción de la gobernanza y afecta la responsabilidad política del jefe del Ejecutivo estatal. Además, su deficiente administración obstaculiza los trámites que requiere el sector productivo, aunado a las multas impuestas a las pequeñas y medianas empresas, perjudicando su desarrollo y crecimiento.
Esta deficiencia administrativa municipal debilita el proyecto político del gobernador quien a la fecha ha dado resultados que benefician a los intereses de los hidalguenses.