Cuando la única inteligencia presente es la artificial, los problemas reales se acrecientan ante la ausencia de sensibilidad humana.
En días pasados se viralizó la tendencia de solicitar a Grok –el asistente de inteligencia artificial en la plataforma X– imágenes en bikini o sensuales creadas a partir de fotos de usuarias de redes sociales en las que originalmente ellas aparecen vestidas.
La tendencia surgió cuando una influencer de libros y escritora británica subió a sus redes el 27 de diciembre una foto de ella de espaldas y haciendo una señal con la mano. Al día siguiente, un consultor de IA con más de 100 mil seguidores solicitó a Grok transformar la vestimenta por un bikini. Ante las quejas de usuarios y de la propia afectada, la IA contestó de manera ambigua sobre las regulaciones de esa tecnología en diferentes países y que esto no constituía una violación a su uso, lo que dio pie a una andanada de solicitudes de usuarios en diferentes países, entre ellos México.
Y un gobierno ya reaccionó: Francia. De acuerdo con una publicación del diario español El País, retomada de la agencia EFE, el gobierno galo anunció el 2 de enero que presentaría una denuncia contra Grok. En ella se señalaría la responsabilidad de la IA propiedad de Elon Musk por crear “contenidos de carácter sexista y sexual, en particular en forma de falsos videos (deepfakes) con personas sin su consentimiento”.
Tras ello, el Ministerio de Tecnología de la Información de India dio a X un plazo de 72 horas para introducir cambios técnicos y procesales en su chatbot.
Cabe recordar que en México ya existe regulación sobre la difusión de contenido sexualizado sin autorización con la ley Olimpia e incluso hay precedente de condenas por material creado mediante inteligencia artificial. Algo que, al parecer, no ha hecho mella en los usuarios de la red social para seguir solicitando las imágenes.
Ante la tendencia en redes, Elon Musk generó una imagen de él mismo supuestamente en bikini. Y aquí la forma es fondo. El multimillonario parece querer trivializar lo sucedido diciendo “¿qué hay de malo? Yo mismo salgo”. Solo que olvida un punto clave. Fue SU decisión salir en esa imagen. Desgraciadamente, este tipo de acciones sólo abonan a banalizar la violencia sexual digital de género a manos –¡qué extraño!–de hombres blancos poderosos.
Desgraciadamente nos sumergimos en una era donde ante el crecimiento de la inteligencia artificial disminuye el juicio racional.