Política

La factura pendiente de tu sitio web

  • Terco Digital
  • La factura pendiente de tu sitio web
  • Salvador Peynado

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Esta semana me llovieron llamadas de clientes, conocidos e incluso de antiguos prospectos que me pidieron cotizar un sitio web, dejaron la propuesta “en visto” y se fueron con una opción más “económica”. Ahora, en plena alerta de seguridad, buscaban respuestas sobre plataformas que llevaban años funcionando sin demasiadas preguntas. De pronto, una palabra que antes parecía reservada a especialistas se convirtió en protagonista de casi todas esas conversaciones: vulnerabilidad.

El 21 de octubre, PHP, uno de los lenguajes más utilizados para desarrollar sitios web, publicó actualizaciones de emergencia para corregir dos fallas críticas calificadas con 9.2 sobre 10. Organismos de ciberseguridad de distintos países recomendaron actuar de inmediato para proteger los sistemas afectados.

WordPress quedó en el centro de la conversación porque funciona sobre PHP, aunque las fallas estaban en el lenguaje y no específicamente en WordPress. Tampoco significa que todos los sitios hayan sido atacados. Sin embargo, el episodio puso sobre la mesa una pregunta que muchas empresas llevaban tiempo posponiendo: ¿quién se hace responsable de mantener vigente la tecnología que sostiene su operación?

Durante años, WordPress fue una alternativa accesible y efectiva. Sus plantillas y complementos permitieron a muchas empresas crear sitios sin desarrollar todo desde cero. Fue una decisión acertada para quienes resolvieron sus necesidades con presupuestos limitados. El problema surge cuando la elección del proveedor se basa en el precio inicial y deja fuera los costos de operación y mantenimiento a futuro.

Se contrata el diseño, se publican los contenidos y se da por terminado el proyecto. Sin embargo, el servidor, el lenguaje de programación, las plantillas y extensiones requieren mantenimiento. Algunas pierden soporte, otras presentan incompatibilidades y una actualización urgente puede obligar a revisar componentes que llevaban años sin atenderse.

Ahí comienza a cobrarse una deuda tecnológica. Si el sitio genera prospectos, procesa ventas, almacena datos de clientes o sostiene procesos internos, una interrupción tiene consecuencias comerciales.

Conviene entonces preguntar quién conserva los accesos, dónde están las copias de seguridad, qué versiones están instaladas y si el proveedor original sigue disponible. No siempre será necesario rehacer el sitio, pero sí conocer su infraestructura y quién puede responder cuando algo falla.

La salida tampoco consiste en abandonar WordPress o PHP para buscar una tecnología inmune. Cualquier solución necesita actualizaciones, responsables y presupuesto de mantenimiento.

La inteligencia artificial abrió nuevas formas de desarrollar sitios web sin depender de PHP, aunque eso no lo convierte en una mala opción. Muchas prometen ser fáciles, gratuitas y rápidas, como WordPress en su momento, pero todas comparten la misma responsabilidad a futuro: mantenerse actualizadas, seguras y operativas.

Quizá algunas de aquellas propuestas más económicas sí fueron una buena compra. La diferencia empieza a verse años después, cuando la empresa descubre si también contrató a alguien capaz de hacerse cargo de lo que puso en funcionamiento.


Opinión


Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.