La propuesta de “Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias” propuestos por el organismo gubernamental Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), dependiente de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), sí conlleva un altísimo riesgo de inhibir la libertad de expresión, por más que los autores y promoventes lo repitan (consultar lineamientos en https://bit.ly/consulta-crt-audiencias).
Parto de las siguientes consideraciones que estimo previas y fundamentales a lo que podrían considerarse como “buenas intenciones” por parte del poder público que busca hacer efectivos los derechos de las audiencias en medios de comunicación, radio y televisión únicamente, con lineamientos (mecanismo operativo) a lo que establece la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la que, por cierto, padece de una perversión original en lo que es la autorregulación.
La ley en referencia plantea la obligación de que los concesionarios de radio y televisión tengan los siguientes mecanismos de autorregulación: un código de ética y un defensor de audiencias. Y más aún, si la audiencia quejosa no queda satisfecha con lo que resuelva el defensor del medio, carece de código de ética e incluso no tiene un defensor de audiencias, el CRT intervendrá como “gran defensor”.
¿Cuál es el quid en esto? Lo planteo con las siguientes afirmaciones: Si la autorregulación es impuesta por ley o lineamiento, es regulación; si un código de ética, instrumento de autorregulación, es impuesto por una ley, queda vacío de contenido ético; y si un defensor de audiencias, sujeto de autorregulación, es impuesto por una ley o lineamiento, queda supeditado a quien lo impone, no a la audiencia.
Así de sencillo. Así de perverso. La libertad, con todo lo que conlleva en comunicación, queda anulada. Y mientras centremos la atención en los efectos de una ley y lineamientos que parten de una distorsionada comprensión de autorregulación, no llegaremos a buen puerto.
El asunto no es nuevo ni exclusivo en México. No estaría de más recuperar planteamientos de Hugo Aznar Gómez, catedrático de Ética Pública y de la Comunicación: “La autorregulación de la comunicación: entre el Estado y el mercado” (disponible en https://bit.ly/autorregulacion-hugoaznar).
Para medios de comunicación, como para periodistas y comunicadores profesionales, el planteamiento de los lineamientos es una oportunidad para considerar y promover una autorregulación en condiciones de libertad, y la liberación (reforma) de una ley que la pervierte y corrompe. Discutir la morralla no es la solución.