Política

¡Una justicia que mete miedo!

La gran asignatura pendiente, en este país, es arreglar la casa de la justicia. Hay que repetirlo por enésima vez: sin justicia nunca habrá seguridad. Si el aparato judicial no es capaz de castigar a los criminales que perpetran asesinatos, violaciones, secuestros, extorsiones y robos (una auténtica epidemia, los latrocinios, y basta darse una vuelta por las calles de nuestros pueblos y ciudades para advertir que la práctica totalidad de los muros están coronados por antiestéticas alambradas de púas en viviendas fortificadas, encima, con barrotes para repeler los embates de los rateros), entonces los delincuentes seguirán operando a sus anchas.

Mientras tanto, las cárceles se encuentran rebosantes de individuos merecedores de la mentada “prisión preventiva” —una disposición jurídicamente aberrante y violatoria de los derechos más elementales, entre ellos la presunción de inocencia— en espera de que tenga lugar el juicio en el que se habrá de determinar su posible culpabilidad. Quienes están ahí son en su mayoría gente pobre, sin los recursos para agilizar una justicia que, por lo visto, se mueve a punta de billetes a pesar de la visibilidad de casos de peces gordos como Emilio Lozoya, Juan Collado y, ahora mismo, el tal Bronco (este último, ex gobernador de una de las entidades federativas más modernas y pujantes de esta desigual nación, ni más ni menos).

El tema es que nuestra justicia es temible en sí misma. La mera experiencia de personarte en una agencia del Ministerio Público te hace descender a un infierno de dejadez, inoperancia y flagrante corrupción. Y la perspectiva, para cualquiera, de encontrarse en la situación de una Rosario Robles —encarcelada de la manera más arbitraria luego de que ella misma, confiando en las garantías otorgadas (en principio) a todos los ciudadanos, se presentara para comparecer en una audiencia— de un Jorge Luis Lavalle, señalado por Lozoya en una de sus adulteradas acusaciones, o de una Alejandra Cuevas, perseguida por el mismísimo Fiscal General de la República, resulta absolutamente estremecedora.

A la justicia mexicana, además, se le puede aplicar de la manera más rigurosa esta sentencia: ni son todos los que están, ni están todos los que son. De terror, o sea...

revueltas@mac.com

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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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