Nada es para siempre. El tricampeonato del equipo de Coapa es una gesta “histórica”, fanfarronean los seguidores americanistas, pero los señores choriceros del Toluca ya se les atravesaron en el camino la vez pasada y, vistas las cosas, vamos a ver si no se vuelven históricos ellos también: están jugando, en este torneo, por encima de todos los demás y en la bola de cristal que posee este escribidor y que consulta temprano por las mañanas, los referidos toluqueños aparecen como los supremos ganadores del Apertura (se acaba el año, oigan, pero se “abre” la competición; por cierto, y con el permiso de ustedes, eso de “aperturar”, un palabro inventado muy seguramente por algún gerente de banco indebidamente afanoso, es tan morrocotudamente incorrecto como decirle “abridura” a lo que esta abierto, pero, en fin, volvamos al tema futbolístico luego de este paréntesis gramatical).
Juegazo, el América-Rayados de ayer, hay que decirlo. Doña Liguilla es, toda proporción guardada, nuestra Champions League tropical con todo y que ha habido partidos de ida vagamente infames, aparte de tan aburridos como para cuestionarse uno mismo sus aficiones futbolísticas. Hablo, con gran pesar, de lo que escenificaron mis Chivitas en la cancha frente a Cruz Azul aunque, ya en plan descaradamente mezquino, me confieso muy complacido, en mi condición de moderado seguidor del Guadalajara, por el gol que anotaron los paladines del equipo regiomontano cuando parecía que los odiosillos americanistas iban a refrendar su categoría de “gran equipo” colándose a la semifinal de la Liguilla.
El dinero no asegura obligadamente la felicidad aunque si administras bien un vestidor puedes asegurarte la correspondiente dicha terrenal. ¿Rayados? Un misterio, la irregularidad del equipo, pero ayer sacaronla casta. ¿Las Águilas? Un conjunto que sabe jugar en las grandes ocasiones pero que no parece estar ya en las supremas alturas futbolísticas, de la mano de un Jardine que no encuentra la fórmula que tantos dividendos le dio en su momento.
Dejando de lado el tema de los pretenciosos de Coapa, hay que reconocer la enjundia de los Bravos de Ciudad Juárez, un equipo que merece aplausos así sea que no tenga el calibre de los grandes protagonistas del balompié estadounimexicano.
Y, qué decir de los Xolos de Tijuana, que le dieron una muy fugaz alegría a sus norteños seguidores.
Por lo pronto, los regios siguen en la pelea. Hasta que se encuentren, ahí sí, al Toluca.