Los autóctonos de cepa pura nos solazamos proclamando que “como México no hay dos”. Es, en principio, una apreciación positiva, el voluntarioso registro de cualidades irrepetibles en ningún otro país y de rasgos que nos definen como una tribu única en el ancho mundo.
Las cosas se tuercen un poco al chocar frontalmente esta idea de nosotros mismos con la muy mexicana realidad de nuestra desorganización o, ya en un plano más clínico-pericial, con un escenario rebosante de corruptelas, arbitrariedades e injusticias.
Y, bueno, no nos hemos dado cuenta de ello pero la práctica totalidad de los pueblos de este planeta, salvo en las más infernales de las naciones, se sienten con toda seguridad tan supremamente especiales como nosotros.
En fin, el tema es un tanto pertinente al ver las reacciones de muchos aficionados luego de que el Club de Futbol Cruz Azul tuviera que desplazar a su equipo, de ultimísimo momento, hacia otro estadio por no haberle renovado doña Universidad Nacional Autónoma de México el contrato de arrendamiento para poder seguir jugando en el estadio universitario. Dicen, los referidos seguidores, que eso “sólo ocurre en la Liga MX”.
Pues, no sabemos que tan caótico sea el manejo de las cosas, digamos, en las ligas de Zambia o Madagascar, pero es punto menos que inaudito que ocurra algo así en el balompié azteca. El aviso de que no procedía ya la transacción acordada en el anterior torneo le fue comunicado a la directiva cementera el 6 de enero, a unos días de que comenzara el actual Clausura: ¿podemos siquiera imaginar que tan descomunal falta de certeza, provocada por una de las partes, pudiere tener lugar en otros ámbitos, por ejemplo, entre empresas establecidas o en el sector industrial?
La maquinaria del mundo funciona porque los encargados de moverla implementan estrategias de largo plazo y diseñan sus políticas a partir de las certidumbres con las que cuentan. Podemos suponer que los responsables del Cruz Azul esperaban sin mayores preocupaciones que el equipo fuera local en Ciudad Universitaria en la actual competición y que el súbito cambio de planes tendrá inclusive un impacto negativo en las finanzas del club, por no hablar del golpe a sus seguidores.
Se habla de una posible “venganza” de los Pumas por el asunto de Carrasquilla y otras cuestiones. Pero, la decisión no fue tomada por los directivos del equipo universitario sino en la rectoría de nuestra máxima casa de estudios. ¿Es ahí donde maniobran los vengadores?
Y sí, en efecto, como la Liga MX “no hay dos”.