Mis Chivitas siguen ahí, exhibiendo un futbol dinámico, alegre y, sobre todo, eficaz. ¡Cinco goles anotados al Puebla, sí señor! Pero, desde luego, falta poco para que el entrañable equipo –sí, señoras y señores, a nosotros, los seguidores, el club nos toca el corazón— sea desmantelado para apuntalar el edificio de Javier Aguirre, de cara a ese Mundial que ya tenemos encima.
Y es que, en efecto, el Club Deportivo Guadalajara es un conjunto, miren ustedes, de jugadores certificadamente mexicanos, el único en todo el territorio de doña Liga MX. Y, justamente ahora que está exhibiendo sus tamaños en el torneo regular, lo menos que pudiere venirle a la mente del director técnico del Tri es disponer en sus filas de tan provechoso talento.
Algún comentarista, por ahí, creyó sentar cátedra al gruñir que, llegado el momento de que pudieren enfrentarse esas Chivitas mías y los odiosos de Coapa de los demás, los americanistas serían los vencedores, precisamente por agigantarse ellos, según dicen, en la fase final del torneo.
Pues, qué caray, lo primero que tendrían que hacer, esos mentados superhombres del América, es colarse a la referida Liguilla, algo que no es nada evidente a estas alturas y, sobre todo, en los momentos en que este escribidor garrapatea las líneas en las que da cuenta de su pasión futbolística.
Aunque, válgame Dios, son las 22h27 y el actual campeón (bicampeón, encima) del balompié azteca, el Deportivo Toluca, va abajo en el marcador (es evidente que se ha alterado el orden natural del universo; es más, de hecho y vistas las cosas, pueden ocurrir todavía prodigios de dimensiones cósmicas, así que debemos estar en un estado de alerta absoluta).
Bueno, pasa el tiempo: 23h03, el Toluca sigue abajo. Suenan en el reloj (es un decir, en la pantalla del celular no suena nada) las 23h17. Marcador final: América: 2, Deportivo Toluca: 1.
Me tomo una Chouffe brune, una de mis cervezas belgas favoritas, y me voy a dormir. Hoy domingo, a ver quién los aguanta a los seguidores americanistas…