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Miércoles , 20.03.2019 / 14:06 Hoy

Columna de Román Munguía Huato

Se armó la de San Quintín

Román Munguía Huato

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Contar sus años no sabe

y ya sabe que el sudor

es una corona grave

de sal para el labrador.

Quién salvará a este chiquillo

menor que un grano de avena,

de dónde saldrá el martillo

verdugo de esta cadena.

Que salga del corazón

de los hombres jornaleros

que antes de ser hombres son

y han sido niños yunteros.

Miguel Hernández, El Niño Yuntero

Esta frase es utilizada para señalar una gran trifulca, un tremendo pleito, un gran lío o polémica; el hecho es que denota un conflicto manifiesto y tal frase tiene su origen en la Batalla de San Quintín, un enfrentamiento bélico entre las coronas francesa y española el 10 de agosto de 1557. Entonces, al conflicto entre los jornaleros agrícolas y los empresarios –cuasi hacendados porfiristas– del Valle de San Quintín, Baja California, perfectamente podríamos decir que se armó la de San Quintín; una lucha de clases propiciada por la voracidad del capitalismo salvaje en el campo mexicano. El conflicto desencadenó una huelga de más de 30 mil trabajadores el 17 de marzo al no tener respuesta a sus justas peticiones. Hicieron paro de labores, bloqueo de carreteras y denuncias contra los culpables de su situación: los millonarios empresarios agrícolas y el gobernador.

Este Día del Niño rememoro a Miguel Hernández con su enorme poesía dedicada a los pequeños jornaleros, niños yunteros, quienes laboran a temprana edad como en el Valle de San Quintín y en muchas otras comarcas agrícolas del país. Niños trabajadores explotados por el capital a tan tierna edad que no disfrutan lúdicamente su infancia ni pueden asisten a la escuela. Nuestra sociedad herodiana es terriblemente implacable con millones de infantes cual máquina trituradora sobajándolos a una condición infrahumana. Según la UNICEF cada año aproximadamente 300 mil niñas y niños abandonan sus comunidades de origen para emigrar con sus familias a otras entidades del país en búsqueda de trabajo e ingresos. Muchos de ellos tienen que trabajar en los campos desde muy jóvenes. La mayor parte de los niños y niñas hijas de jornaleros agrícolas proviene de comunidades indígenas, por lo que la migración a los estados del Norte del país representa para ellos cambios en sus costumbres, cultura e idioma. Alrededor del 42 por ciento de los niños y niñas hijas de jornaleros padece algún grado de desnutrición. La mayoría de este proletariado rural proviene de las entidades más pobres del país como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, etcétera y las condiciones de vida predominantes de los jornaleros son de aislamiento, hacinamiento, exposición a sustancias tóxicas, endeudamiento, precariedad en la vivienda y en la contratación del trabajo. Ello afecta a toda la familia migrante, sobre todo a los niños y jóvenes. Algunos de los jornaleros llegaron a San Quintín hace más de 30 años y se asentaron en pequeñas colonias en las inmediaciones de los ranchos donde trabajan; sin embargo, estas colonias han crecido sin servicios, escuelas y centros de salud. Según la Encuesta Nacional de Jornaleros Agrícolas, de los 2 millones 40 mil 414 trabajadores agrícolas registrados, 90 por ciento carecen de contrato formal con sus empleadores, 48.3 por ciento tienen ingresos de tres salarios mínimos y 37 por ciento recibe dos salarios mínimos por jornada; 54.8 por ciento de los jornaleros se encuentra expuesto de forma cotidiana a la acción de productos agroquímicos y existe un registro de 727 mil 527 niñas, niños y adolescentes dedicados, entre otras actividades, al trabajo asalariado como jornaleros agrícolas.

La mayoría de los jornaleros de esta comarca están inscritos, sin saberlo, a la Confederación de Trabajadores de México [CTM], Confederación Regional Obrera Mexicana [CROM] y Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos [CROC], los cuales aceptaron un mísero incremento propuesto por los empresarios. Tales sindicatos charros priistas mantienen contratos de protección patronal. La Alianza de Organizaciones por la Justicia Social, del movimiento jornalero, lucha por la revocación de estos contratos ominosos, y por la constitución de un sindicato legítimo y democrático. “¿Creen que nos vamos a rendir?, ya perdimos el miedo, decimos orgullosamente… que nuestra lucha es por la dignidad y el futuro de nuestros hijos”, claman los jornaleros del Valle de San Quintín.

Mañana Primero de Mayo –Día Internacional de las y los Trabajadores– habrá manifestaciones conmemorativas por los Mártires de Chicago en 1886 y por nuestros mártires de las huelgas de Cananea de 1906 y Río Blanco en 1907. La conmemoración en México se da en el nefando tercer año de la restauración del PRI con el gobierno nefasto de Enrique Peña Nieto, quien se encuentra en un profundo descrédito e ilegitimidad por la profunda corrupción e impunidad, en un marco de hiperviolencia social. Todas las reformas estructurales de su gobierno y del Pacto por México han golpeado al pueblo trabajador, pero, la que ha golpeado más fuerte a los trabajadores es la reforma laboral, fomentando el outsourcing que se traduce en la destrucción de los derechos humanos laborales. Con la reforma laboral la precarización del trabajo avanza en todas sus formas y ha sido un absoluto fracaso para generar empleo con salario digno.

Las consignas levantadas en el Día del Internacionalismo Proletario en la marcha independiente en Guadalajara son: ¡Abajo la reforma laboral neoliberal! ¡Solidaridad con la lucha de los jornaleros de San Quintín! Ayotzinapa: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! .

rhuato@gmail.com

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