El coro grita “¡presidenta! ¡presidenta! ¡presidenta!”, mientras Claudia Sheinbaum levanta el puño izquierdo en un evento de campaña en Quintana Roo.
“¡Presidente! ¡presidente! ¡presidente!”, responde otro nutrido grupo desde Hidalgo, entusiasmado con la visita de Adán Augusto López.
Marcelo Ebrard subió tarde a la locomotora de las campañas políticas de este año, pero no le ha ido mal: este fin de semana visitó también Quintana Roo, antes fue a Hidalgo y también a Aguascalientes.
Lo que está sucediendo es nuevo para la política mexicana. A dos años de las elecciones presidenciales, los precandidatos del oficialismo son la principal noticia de los comicios que se celebrarán, en seis entidades, en unos cuantos días. La jugada es perfecta: cada aspirante asoma la cabeza sin competir todavía con sus pares y, mientras tanto, Morena gana con el activismo del conjunto.
Dado el éxito de la estrategia es entendible que el opositor, Alejandro Moreno, líder nacional del PRI, reclame a Morena de “lucrar con el electorado” por subir a la pasarela del proceso local a sus presidenciables.
En lugar de lamentarse, Alito, como le conocen en su casa, habría de interrogarse por qué esta vez los partidos de oposición no pudieron hacer lo mismo.
¿No era este el momento perfecto para que la alianza Va Por México —que presuntamente se mantendrá unida hasta 2024— placeara sus propios presidenciables?
Y sin embargo no se mira, por ejemplo, al panista yucateco Mauricio Vila visitando los estados clave de esta elección: Aguascalientes, Tamaulipas o Durango. Tampoco a Santiago Creel o a Margarita Zavala.
Excepto el propio Alejandro Moreno, tampoco hay presidenciables priistas haciendo trabajo político para evitar la catástrofe que podría significar la pérdida de las seis gubernaturas en disputa.
Morena va arriba en cinco entidades y, en fecha reciente, la distancia en Aguascalientes a favor de la oposición se ha reducido considerablemente.
Es dable suponer que el enojo de Alejandro Moreno no sea porque la caballada de la oposición esté flaca, sino por algo peor: porque no tiene caballada.
Zoom: la pluralidad política es indispensable para la democracia, pero la democracia no es responsable de que la oposición se haya quedado sin cartas para competir.
Ricardo Raphael
@ricardomraphael