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Jueves , 21.03.2019 / 18:16 Hoy

Perspectiva Jurídica

Sedición, motín y sabotaje

Ricardo Cisneros Hernández

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Las protestas violentas del CNTE y otras organizaciones populares han provocado una emergencia nacional agravada por la falta de respuesta gubernamental acertada. El gobierno no ha analizado el conflicto desde el lado de los maestros; sólo se ha empeñado en imponer la reforma lo que ha impedido una solución balanceada.

El problema es complejo: son indiscutibles el interés superior de la enseñanza de los niños y los derechos profesionales y económicos de los maestros. Por otra parte, son intolerables las acciones ilegales de los líderes que se apropiaron del sistema educativo. Es obvio que la situación no cambiará por decreto.

La reforma constitucional privó a los maestros de la defensa del amparo en contra de las nuevas reglas que los privaron de sus derechos legítimamente adquiridos. No es razonable que el Estado que educó, tituló y les dio plazas laborales a los profesores, sea el mismo que ahora desconoce su aptitud para el trabajo.

Lo justo sería que las nuevas leyes regularan a las nuevas relaciones; y se busquen otras soluciones para las existentes. Ningún profesionista ni trabajador aceptará sin protestar que le cambien las reglas laborales. Ya está en ciernes el reclamo de los médicos del sistema nacional de salud ante el temor de ser afectados con nuevas disposiciones.

Así las cosas, el gobierno debería de distinguir a quienes defienden legítimamente sus derechos, de los dirigentes venales y subversivos que incendian, destruyen, roban, humillan y matan inocentes a ciencia y paciencia de las autoridades que no se han decidido a procesarlos por los delitos que han cometido, a saber:

Sedición: quienes en forma tumultuaria sin uso de armas, resistan o ataquen a la autoridad para impedir sus funciones para abolir o reformar la Constitución. Motín: quienes se reúnan tumultuariamente y perturben violentamente el orden público pretextando el uso de un derecho o para evitar el cumplimiento de una ley. Terrorismo: quienes por cualquier medio violento, realicen actos en contra de las personas, las cosas o servicios públicos para presionar a la autoridad. Sabotaje: quienes destruyan o entorpezcan vías de comunicación, servicios públicos, centros de producción o distribución de artículos de consumo necesarios, con el fin de trastornar la vida económica del país.

La prioridad debería de ser la pacificación del país, antes que la criminalidad y los delitos encubiertos de protesta popular terminen por aniquilar el débil orden social.
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