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Digitalizar no siempre es incluir

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América Latina parecía una historia de éxito en inclusión financiera. Entre nuevas fintech, aceleración digital y transacciones en tiempo real, ninguna región en el mundo mostraba tal brillo. 

En México este ecosistema parecía ideal para incluir a millones de mexicanos alejados del sistema financiero tradicional. Hoy, detrás de los datos se asoma otra historia: creamos infraestructura financiera digital, pero ésta opera en paralelo a la del efectivo. ¿Es eso inclusión?

Desde 2022 la inclusión financiera subió 12.2 puntos, de 32.6 a 44.8 en América Latina, según el Índice Global de Inclusión Financiera 2026 de Principal, al que tuve acceso previo a su presentación en México. Tan sólo las transacciones en tiempo real dentro de la región aumentaron casi 150 puntos, frente a los 85 del resto del mundo.

En 2025 y 2026 se detuvo el crecimiento, de hecho se sumaron sólo dos décimas en el índice. Tras una ola de revolución financiera digital que permitió la apertura de cuentas y tarjetas de crédito, algo pasó y de todos los países, México parece ser el caso de la araña, como diría mi mamá. 

En 2026, en Argentina la inclusión incrementó 3.2 puntos, en Perú 1.7 y en México cayó 1.2. Según Principal, vivimos con una infraestructura paralela en la que los pagos instantáneos crecen a la par del efectivo, igual que Indonesia, Emiratos Árabes y Ghana.

Para Principal, los pagos en tiempo real sólo permiten la inclusión cuando ayudan a las personas a pasar del efectivo al sistema financiero formal. En México, los plásticos y pagos electrónicos conviven con la economía del efectivo, no la sustituyen. Tenemos más clics y la misma exclusión: hacemos transferencias por SPEI, pagamos con un código QR, pero no tenemos inversión formal, un seguro o créditos accesibles. Manejar el dinero de forma digital es un paso hacia la verdadera inclusión. 

Uno de los pendientes es sentirse protegidos. La regulación de protección al consumidor en América Latina es de 33.1 puntos, frente al promedio mundial de 67.2. Estamos a la mitad. Hay acceso a productos pero precios poco claros, verificaciones débiles y usos opacos de los datos. Los riesgos, conforme la inteligencia artificial se integre a la infraestructura financiera, sólo serán más complejos. No quiero imaginar los fraudes.

La percepción de inclusión mejoró en cinco de los seis mercados latinoamericanos analizados, pero el promedio regional sigue en 49.3 por ciento, es decir, casi la mitad de la población no se siente incluida por el sistema financiero.

México aparece como un país con una estrategia de inclusión financiera en desarrollo. Hay que poner metas, medir resultados, tener protección al nivel que avanza la tecnología y educación financiera. Más allá de tener una aplicación para pagar, es no desear el efectivo porque se puede aprovechar un sistema financiero transparente, accesible y justo.


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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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