La semana pasada abordamos el tema de la Junta Nacional de la Federación Mexicana de Charrería (FMCH), realizada el pasado miércoles 17. En esa ocasión quedó pendiente la solicitud para organizar en Michoacán el Congreso y Campeonato Nacional Charro 2027, presentada por el secretario de Tesorería y Finanzas, Gerónimo Color Gasca, y avalada por el propio gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla.
Esta petición queda en entredicho debido a que el periodo de gestión de Ramírez Bedolla finaliza el 30 de septiembre de ese mismo año. Aunque esta situación debería ser secundaria —pues se supone que el gobernador entrante debe respetar los compromisos firmados—, genera dudas sobre el nivel de aceptación que tendrá hacia el evento, ya que para entonces apenas sumará un par de meses en el cargo. Esperemos que ambas administraciones cumplan con los acuerdos que requiere un evento de esta magnitud.
Esta situación es importante y trascendente; sin embargo, el problema de fondo es que desde que inició el cuatrienio de Salvador Barajas del Toro, el estado de Michoacán no cuenta con un Presidente de Unión de Asociaciones Charras (PUA) que los represente, tal y como lo marca el estatuto. En su lugar, la FMCH impuso a Federico Rodríguez Lara con el cargo de delegado, quien trabaja a favor de los directivos y no para la charrería michoacana.
Lo más lamentable de todo esto es que Michoacán tenía un candidato de unidad para PUA: Fernando Bedolla Manríquez, charro de toda la vida. Él presentó su planilla en tiempo y forma, pero como ocurre en estos casos, algunos integrantes no cumplían con la totalidad de los requisitos. Mañosamente, la notificación de este detalle se le entregó un día antes de que venciera el plazo de registro. Por esta razón, Bedolla quedó fuera, ignorando por completo la voluntad de la charrería del estado.
Lo extraño aquí es por qué no dejaron al propio Bedolla Manríquez como delegado en lugar de imponer a Rodríguez Lara. A fin de cuentas, el actual delegado tampoco tiene planilla y, sobre todo, no cuenta con el respaldo ni la aprobación de las asociaciones estatales.
Sus únicos apoyos reales son el presidente nacional y Gerónimo Color, además de dos o tres asociaciones que, aunque federadas, tienen más de dos años sin charrear. Se trata de una situación delicada porque se está atropellando la voluntad de la mayoría con un acto impositivo. Reiteró que si el presidente nacional adquirió compromisos durante su campaña, la charrería federada no tiene por qué pagarlos de esta manera.
Ante el panorama que se vive en Michoacán, la entidad no cumple estatutariamente ni con lo más básico para estar registrada como Unión ante la FMCH. Entonces... ¿bajo qué bases solicitan y aprueban un Congreso y Campeonato Nacional? Hace poco me comentaron si esto significaba que el estado no tenía derecho a ser sede de un Nacional.
La respuesta es que primero deben cumplir con lo estatutariamente necesario; de lo contrario, la charrería michoacana debería exigir que se respeten sus derechos en lugar de permitir que se les impongan las voluntades de personajes con intereses personales.
Por último, quiero agradecer a todos aquellos que nos hacen el favor de leernos semana con semana. Con algunas personas coincido y con otras no, pero para mí lo más importante es saber que estoy presente en cada uno de ustedes; tanto así, que ya hasta memes me hacen.