Fray Andrés de Olmos recopiló en el siglo XVI un conjunto de enseñanzas que debían recibir los jóvenes nahuas de parte de sus padres o de sus mayores, para saber dirigir sus vidas. Estas lecciones de sabiduría se llaman "Huehuetlatolli", es decir, "Las antiguas enseñanzas o discursos", "Antigua palabra" o "Discursos de los ancianos". También fray Bernardino de Sahagún recogió muchos de estos discursos, que constituían un tesoro pedagógico para nuestros antepasados.
Entre los huehuetlatolli recogidos por Olmos se encuentra uno que me ha llamado la atención en cuanto que, podría decirse, se trata de un discurso de moral social. Se trata de una exhortación para jóvenes de la nobleza, es decir, de la clase dirigente, en referencia a la actitud que debían tener respecto al pueblo en general.
La traducción del texto náhuatl recogido por Olmos es de Librado Silva, discipulo del doctor Miguel León Portilla, que hace pocos días falleció, al que Dios tenga en su gloria. Si alguien desea consultarla, se halla publicada, junto con la de los demás huehuetlatolli de Olmos, por la UNAM. Ofrezco aquí un brevísimo libre resumen:
Hijos míos deseo que viváis con alegría, tomad el consejo que os digo. Se dice que hay que aprovechar el señorío, pero no os envanezcáis con ello. Es necesario que bajéis la cabeza y os inclinéis con humildad, queseáis atentos con la gente. No seáis insolentes, haced vuestras vidas con tranquilidad. Tened mucho respeto a los ancianos y a los vasallos. Donde encontréis al anciano decidle "padre mío, abuelo mío" y a la anciana "madre mía, abuela mía". Así te mostrarán gratitud. No te burles del hombre desdichado, del cieguito, del sordito, del manco... A todas las gentes tened temor respetuoso. Si desprecias a la gente, te aborrecerás a ti mismo, no será verdad que a ellos los desprecies, pues así abandonas tu linaje.
Naturalmente, este breve párrafo no refleja toda la profundidad y fuerza del texto original. Por ejemplo ponemos en diminutivo lo que en náhuatl no es sólo diminutivo, sino reverencial, lo cual nos permite captar que el aprecio a los pobres no es mera lástima, sino que deriva del aprecio de su dignidad como seres humanos.
Desde el punto vista cristiano se descubren en el texto "semillas del Verbo", es decir semillas de la verdad que Dios ha puesto en todas las culturas. Vemos también cómo las enseñanzas de los Huehuetlatolli guardan una analogía con la de los libros sapienciales de la Escritura. Hoy en día, sin duda, estos consejos nos siguen haciendo falta.