El primero de enero pasado se celebró la 54 jornada mundial de la paz, siguiendo la práctica establecida por Pablo VI en 1968. Esta fecha se distingue por un mensaje especial relativo a algún tema vinculado a la promoción de la paz.
Este 2021 el mensaje se titula “La cultura del cuidado como camino de paz” y quiere resaltar “la importancia de hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad”.
Habiéndose caracterizado el 2020 por la crisis sanitaria de COVID-19 y sus consecuencias, el papa Francisco rinde homenaje a quienes han dado ejemplo de solidaridad; pero indica que lamentablemente también han cobrado impulso formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras. Recuerda entonces que el libro del Génesis ya contenía la convicción de que “todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás”.
Dios es creador y cuida de sus criaturas, en especial del ser humano, cuya dignidad es inviolable, busca la preservación de la armonía de la creación y hace tender a la paz.
La vida y ministerio de Jesús son la culminación de la revelación del amor de Padre y “en la cúspide de su misión, Jesús selló su cuidado hacia nosotros ofreciéndose a sí mismo en la cruz y liberándonos de la esclavitud del pecado y de la muerte”.
Se necesita entonces promover la “cultura del cuidado” a través de las obras de misericordia. Afirma el papa Francisco: “La diakonia (servicio) de los orígenes, enriquecida por la reflexión de los Padres y animada, a lo largo de los siglos, por la caridad activa de tantos testigos elocuentes de la fe, se ha convertido en el corazón palpitante de la doctrina social de la Iglesia, ofreciéndose a todos los hombres de buena voluntad como un rico patrimonio de principios, criterios e indicaciones, del que extraer la “gramática” del cuidado: la promoción de la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salvaguardia de la creación”.
Por todo ello, “Cada aspecto de la vida social, política y económica encuentra su realización cuando está al servicio del bien común”. Ojalá que este 2021 podamos marcarlo como un año de solidaridad y de promoción de la paz y la justicia, para ello hemos de impulsar la cultura del cuidado.