“¿Pues qué quieren las mujeres? Los hombres ya no podemos decir nada sin que nos lo tomen a mal; para ustedes todo es cuestión de género”. Me quedé sorprendida al escuchar esa opinión de alguien a quien respeto.
¿Qué queremos las mujeres? A ver, en verdad me siento a pensar, me lo tomo en serio. Viene la primera respuesta: queremos que se nos trate como seres humanos y no como “mujeres”, porque históricamente se consideró a la mujer un ser inferior y fue tratada como tal. Decía la poeta Adela Zamudio: “Una mujer superior en elecciones no vota, y vota el pillo peor… con tal que aprenda a firmar, puede votar un idiota, ¡porque es hombre!”
Era verdad: votaba cualquiera que perteneciera al género masculino, pero una mujer de la talla de Sor Juana, hasta hace muy poco tiempo no podría votar. Las cosas han cambiado: ya votamos. Y manejamos camiones, cuidamos casas, dirigimos el tránsito, somos taxistas, profesoras, investigadoras, deportistas, doctoras, ingenieras, jefes, músicas, químicas, pero… pues sí, hay un pero: no hay equidad.
Si una mujer quiere lograr lo que un hombre de su misma inteligencia y con su misma capacidad de trabajo, tendrá que trabajar el doble o el triple: no existe todavía un reconocimiento equitativo. En muchos lugares los salarios continúan siendo inequitativos, como si el trabajo de la mujer valiera menos. Pero hay algo aún más grave.
Como mujer, yo me siento un tanto extranjera, en tierra ajena, en tierra enemiga. Fuera de casa exagero cuidados, corroboro que nadie me siga, guardo distancia ante los desconocidos. En casa, sé que un albañil o un arquitecto no aceptará mis órdenes hasta corroborar si el señor está de acuerdo. En el trabajo sé que a algunos hombres les incomodará recibir órdenes directas. Como si este no fuera mi mundo, o como si mi mundo continuara siendo el de los hombres.
¿Qué queremos las mujeres? No dejo de sentir que la misma pregunta es un error. Porque finalmente no existen “las mujeres” ni “los hombres”: eso es un cliché… a algunos nos define más nuestra generación, por decir algo, que nuestro género. Todos somos simplemente seres humanos: la verdadera equidad comenzará cuando así lo comprendamos.