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Lunes , 18.03.2019 / 14:55 Hoy

TLC y el sector automotriz

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En Radio Francia Internacional, hay más preocupación que en el estado respecto de los efectos de las rondas de negociaciones del TLC.

Se preguntan en Europa: cuáles serán las repercusiones a la economía mexicana y a las regionales de los estados donde tienen asiento plantas automotrices y la cadena de empresas de autopartes.

En buena medida, se podría explicar el olvido del tema automotriz porque la atención mediática local la acapara el proceso electoral, pero las características de las negociaciones de México con Canadá y Estados Unidos, deberían preocupar a todos, no solo a los involucrados.

La postura radical antimexicana del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que preocupa -además de la que va en contra de los paisanos sin documentación y los llamados “dreamers”-, peor que la construcción del muro, es la del presidente republicano en torno a las negociaciones trilaterales, en especial del sector automotriz.

El anuncio de Trump sobre altas tarifas a la importación de paneles solares y máquinas de lavar ropa, es apenas la punta del iceberg.

Las duras exigencias impuestas por el gobierno estadounidenses en los cambios al acuerdo trilateral, incluido el riesgo de su salida del tratado comercial, empiezan a generar una preocupación mayor en las oficinas corporativas de las automotrices y las gubernamentales.

México juega un papel económico y comercial muy importante en el sector automotriz, y en particular la industria manufacturera, al concentrar 80 por ciento de la producción a la exportación con destino al vecino país del norte.

Un cambio en las reglas del juego de los impuestos a las importaciones automotrices mexicanas generaría un severo trastorno a las inversionistas en ambos países, México y Estados Unidos, así como a las respectivas economías.

Un cambio encarecería los costos de producción en la Unión Americana al prescindir de la manufactura mexicana, tanto por los bajos costos salariales como por el valor de los componentes.

Ya se podría imaginar las repercusiones negativas a la economía nacional y regional, obviamente, para los estados de Puebla y Tlaxcala, donde tienen asiento las fábricas alemanas y firmas de autopartes.

Y cómo no tener más motivos de preocupación. Los productores agrícolas de Estados Unidos presionan para cerrar las importaciones agropecuarias mexicanas, cuando ellos tengan superávit de producción y solo importar cuando haya escasez.
¿Así o peor?

pablo.ruiz@milenio.com

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