El Partido Morena-Gobierno (sustituye por lo monolítico al PRI-Gobierno) manda mensajes a la sociedad poblana, a través de los atropellos a las leyes en el Congreso del Estado, que el Partido-Gobierno de la “cuarta transformación” llegó al poder para quedarse.
Congruente con su origen fundacional, concebido con quien será el Presidente de la República, el Partido Morena-Gobierno manda al diablo a las instituciones y a la propia Constitución, al apoderarse de los ayuntamientos, por lo menos los que gobierna, para subordinarlos a Morena.
Morena y sus partidos satélites PT y PES (con el PRI fueron PARM, PPS y PST), por mayoría de votos de los diputados aprobaron reformas al artículo 52 de la Ley Orgánica Municipal para que los Cabildos nombren a los presidentes municipales sustitutos, y no el Congreso del Estado.
La medida elimina la atribución constitucional del Poder Legislativo local de nombrar a un presidente municipal sustituto cuando el propietario se ausenta por un periodo mayor a 90 días y su suplente no acepta el cargo, disposición aprobada en el año 2015 por la LIX Legislatura.
La medida legislativa es peligrosa y contraproducente para la democracia municipal, porque Morena, o cualquier otro partido con predominio en los cabildos, trasladarían las decisiones de nombrar sustitutos, en las oficinas de los respectivos partidos políticos.
Los diputados y dirigentes de Morena buscan, con esta medida legislativa, perpetuarse en el poder al hacer a un lado a instituciones como el Congreso del Estado, y convertir la gobernabilidad en un asunto de propiedad partidista, incluidos los “ajusticiamientos” a sus propios alcaldes.
La medida abre las puertas al canibalismo y primitivismo político, fomenta los cacicazgos municipales al amparo de Morena, o de otros partidos, como territorios aislados, al confundir y manipular el principio municipalista constitucional de la “autonomía”.
No todo lo propuesto por Morena es malo, si nos remitimos a la oferta electoral, pero lo instrumentado atropelladamente hasta la fecha con el mayoriteo en el Congreso local, solo ha mostrado la parte regresiva, hasta la incongruente, como recular en el recorte a salarios de los diputados.
pablo.ruiz@milenio.com