Mucho se ha dicho de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y la mayor parte de lo que se conoce de estas experiencias proviene justo de los pacientes que estuvieron a punto de morir. Aquellos pacientes que “salieron” del Coma, o bien que fueron “resucitados” o reanimados de un paro cardiaco relatan que durante esos instantes vieron una luz muy intensa, cegadora, al final de un túnel; también dicen haber visto y hablado con sus antepasados, y la sensación de desdoblarse, es decir, “verse a sí mismos”; pero también refieren haber sentido una paz y tranquilidad extraordinarias, y repasar toda su vida como en una película; otros dicen haber establecido contacto con Dios.
La explicación científica de estas Experiencias de aquellos pacientes que estuvieron al borde de la muerte, tiene que ver con la falta de oxígeno y sangre al cerebro; esto ocasionaría un trastorno en la función de las neuronas; igualmente la producción interna cerebral de endorfinas (morfina) podría ser la causante de esa sensación de paz y bienestar. Otros creen que es el lóbulo temporal el que da lugar a estas ECM; cuando se estimula eléctricamente al lóbulo temporal del cerebro, los paciente dicen también sentir paz, bienestar y sensación de viajar “al mas allá”.
El ser humano siempre ha tenido la esperanza de encontrar una vida mejor a la actual; un mundo feliz en donde no exista dolor, sufrimiento o enfermedad; por eso, los filósofos y psicólogos piensan que todo esto de las experiencias cercanas a la muerte tiene que ver con la búsqueda eterna de encontrar un consuelo para la muerte.
Se ha asociado al sistema límbico cerebral con la aparición de estas experiencias premortem; de hecho, algunas sensaciones son muy parecidas a las que experimentan los monjes y místicos durante la meditación y el ayuno prolongado. Las personas que se han extraviado en el desierto, o que naufragaron en el mar, también han sentido experiencias parecidas a las ECM.
C. Jung un psicólogo célebre por sus teorías de las ideas arquetípicas o modelos de pensamiento que se trasmiten de generación en generación en el hombre, suponía que la religiosidad y las ideas como estas del “más allá” son heredadas y por tanto se repiten generación tras generación por miles de años; pero cuando el mismo Jung sufrió un ataque cardiaco, después dijo que había tenido y vivido la experiencia más intensa y extraordinaria, otra realidad realmente brillante.
Desde hace miles de años los sacerdotes y chamanes han intentado viajar al cielo y al inframundo con la finalidad de trasmitir mensajes a los vivos terrenales. Los chamanes se auxilian con la danza y los tambores y emplean sustancias o plantas alucinógenas como el cornezuelo- LSD- o el peyote- mescalina- . Sin embargo, el estar a punto de morir, también parece que coloca a los enfermos en un estado intermedio entre la vida y la muerte. Y aquellos que “han regresado” relatan de una manera muy intensa y clara sus experiencias; ahora no todos los pacientes tienen una experiencia placentera, la minoría dice haber vivido algo espantoso horrífico. El tipo de experiencia placentera u horrífica se supone tiene que ver con el entorno y tipo de vida o historia del paciente. Otros dicen no haber sentido nada. Aunque, hay que decirlo, también resulta aterrador y desconsolador para el ser humano el pensar que después de esta vida no existe Nada.
Es muy difícil tratar de explicar científicamente estas Experiencias Cercanas a la Muerte. Porque al final, en la relación médico paciente, el médico entra en contacto con un ser integral religioso. Y esos pacientes han elegido una creencia, una esperanza en otra vida mejor que la actual. Tratar de explicar con receptores, neuronas y neurotrasmisores el fenómeno de las creencias, de la esperanza y de la fe, puede resultar una quimera o un verdadero desastre. Es indudable que para el ser humano, mientras haya esperanza habrá un “más allá”.
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