Política

Y después del 'R1', el siguiente es…

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La detención más relevante en el caso del asesinato del exalcalde de Uruapan Carlos Manzo ocurrió este jueves: Ramón Álvarez Ayala, 'El R1', líder principal del sanguinario brazo armado Los Erres del Cártel Jalisco Nueva Generación, cayó en un operativo en Atotonilco, Jalisco, en la región que por años 'El Mencho' usó como escondite. Pero no por ser considerado el autor intelectual del magnicidio, el expediente se acerca a su cierre.

Con la detención del 'El R1' acaba la primera mitad de la trama, esa que se construyó de abajo hacia arriba: comenzó con la identificación de un menor de edad llamado Víctor Manuel que el 1 de noviembre pasado disparó contra el presidente municipal y acabó hoy con el arresto del hombre que, en 2012 fue ubicado por el gobierno federal como el segundo al mando de Nemesio Oseguera Cervantes y que tramó la celada en Día de Muertos.

En esos 271 días fueron aprehendidas 31 personas, desde taxistas y halcones hasta jefes de plaza como Jorge Armando N, 'El Licenciado'. Pero después de la captura del 'R1' ya no hay nadie más arriba en el organigrama criminal en esta historia. 'El Mencho' está muerto; 'El Jardinero', detenido. 'El 03', actual líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, no tenía al momento del crimen el rango para aprobar, por sí solo, semejante operación en Uruapan. Agotada la estructura criminal, el gabinete de seguridad debe migrar su investigación a los directorios de gobierno.

Esa es la segunda y última parte de la trama. La más difícil, la más peligrosa. Conocer qué políticos locales aprobaron que el 'R1' asesinara al combativo alcalde y quiénes desde los palacios gubernamentales prometieron impunidad a Los Erres. El hombre que conoce esos secretos está, por fin, en manos el gobierno federal y, si quiere evitar un traslado a una prisión en Estados Unidos, podría empezar a hablar.


Los Erres son un brazo armado que desde su nacimiento, hace 14 años, ha recibido órdenes. Nunca han actuado de manera independiente. Operaban bajo las direcciones del 'R1', quien a su vez estaba bajo el mando del 'Mencho', quien le ordenaba coordinarse con alcaldes locales y autoridades estatales para garantizar la operatividad del grupo y desplazar del oriente y oeste de Michoacán a sus enemigos Los Caballeros Templarios.

Esa misión requirió que durante, al menos, tres lustros, Los Erres trabajaran codo a codo con policías municipales, jefes de tránsito, presidentes municipales y legisladores. A los colaboradores, los premiaban con dinero; a los que se resistían, los castigaban con balas. Por esa simbiosis con la narcopolítica michoacana es que la investigación no puede llegar hoy a su fin con la captura del llamado autor intelectual. Faltan los de arriba, los de cuello blanco.

La captura del 'R1' resolvió quién puso las balas. Ahora falta saber quién, desde el poder, puso a Carlos Manzo en la mira.


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Óscar Balderas
  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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