El pasado viernes 2 de junio se conmemoró el Día Mundial de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria con la finalidad de sensibilizar y visibilizar sobre estas patologías, informar con veracidad, desmitificar y eliminar estigmas relacionados a la enfermedad.
Seguramente todos hemos escuchado sobre estos trastornos denominados por su abreviatura como TCAs, pero ¿qué son y cuáles son los identificados? Es importante conocerlos justo para evitar juicios innecesarios y poder pedir ayuda en el momento preciso.
Según los manuales diagnósticos de psiquiatría, la edición más reciente del DSM-5, los TCA son enfermedades mentales graves que se relacionan con una conducta alterada respecto a los hábitos alimentarios, lo que se traduce en comportamientos que van desde comer de manera descontrolada hasta la falta de ingesta de comida.
Lo primero qué hay que señalar en esta definición es que es una enfermedad, no es un mal hábito, un capricho o una conducta inadecuada. Hay que eliminar estigmas y saber que como padecimiento, tiene tratamiento y hay que pedir ayuda, con profesionales de la salud mental y de nutrición, especialistas en la materia.
Y aunque casi toda la población conoce o ha escuchado hablar de anorexia nerviosa o bulimia, según la última edición de los manuales diagnósticos existen otros trastornos más, destacándose uno al que se le está poniendo mucha atención, denominado trastorno por atracón de comida.
Dentro de los nuevos trastornos se ubican la vigorexia, que es una dismorfia corporal que lleva a la persona a comer y usar compulsivamente suplementos o fármacos que desarrollan sus músculos, así como una actividad física extrema.
La ortorexia es la obsesión por la comida “saludable”, moda en dietas y suplementos “naturales”.
Finalmente la diabulimia es la omisión de la insulina para bajar de peso.
Aunque es una enfermedad multicausal, es común que se presente en personas que rechazan su cuerpo en muchas ocasiones por estereotipos sociales y familiares, comen de manera emocional para cubrir heridas del pasado, cuentan con una exagerada necesidad de aceptación y aprobación, así como otros disturbios mentales que deben ser atendidos en la mayoría por equipos multidisciplinarios.
Actualmente existen diversos abordajes para el tratamiento de estos trastornos, en mi opinión los más efectivos son los que además de propiciar cambios conductuales, trabajan de fondo y raíz cada caso y acompañan al paciente hasta que logre la aceptación de su propia figura y una mejora en su autoestima y gestión de sus emociones, con una salud física y fisiológica adecuada.