Política

Los 4 de la 4T

No, no se trata de las corcholatas presidenciales, más el que entra en discordia. La verdad, en el tráfago de la marcha organizada, promovida y pagada por el oficialismo actual, así como las polémicas que obviamente suscitó, poco se vio en detalle en qué consistió el informe de los cuatro años de la administración, que se cumplieron apenas el pasado jueves 1, de la autonombrada cuarta transformación. Incluso AMLO, poco, muy poco se refirió en su larguísimo y agotador mensaje en el zócalo capitalino, ante seguidores exhaustos de horas de caminar kilómetros y que discretamente fueron desalojando la magna plaza, a cuestiones básicas de su gobierno, como no sea las que día con día receta en sus “mañaneras” al acostumbrado grupo de reporteros y “paleros” (americanismo que significa el que ayuda a otro con sus trampas). Total, casi nada nuevo se escuchó en el mitin del mandatario en su especie de día de la revancha.

Sin embargo, hay que considerar, antes de dar por perdido el sexenio para el país, que hay acciones que al menos ameritan un análisis. Las mentiras y engaños disfrazados, en los que se emplean estereotipos como “lo mejor del mundo”, superan con mucho lo real pero no hay que perder de vista algunas cosas positivas. De las tres obras faraónicas del presidente, la más importante debe ser la construcción de la refinería. Es cierto que la suerte está echada para buscar nuevas fuentes de energía, pero el uso del petróleo y la gasolina no se descartará del todo a lo menos en medio siglo. Hay otras ochenta refinerías en construcción en el mundo e incluso algunas de las gigantes se están ampliando, como la de Jabnagar en la India (un millón, 250 mil barriles diarios) o la de Paraguaná en Venezuela (casi un millón diario). Buscar la autosuficiencia en este aspecto no tiene nada malo, excepto que en “Dos Bocas” (que en teoría pretende refinar 340 mil barriles) aflora la improvisación, aceleración indebida de programas y, sobre todo, el incalificable aumento en su costo. A prorrata comprar gasolina en el extranjero no resulta más oneroso pues.

Si del “tren maya” se trata, efectivamente deberá ser un atractivo turístico importante y podría contribuir a la economía si se aprovecha como transporte de carga. Sin embargo, de eso a tratarlo como “el tren del siglo 21”, es una desmedida y descarada falsedad. Hay que imaginar que los trenes llamados de alta velocidad crecen día con día en el mundo, que sólo Estados Unidos tiene una red ferroviaria de 260 mil kilómetros contra los 2,500 del maya (si se concluye) y que la tecnología se incorpora a lo menos en una docena de países para incorporar los trenes del tipo “maglev” (por levitación magnética), como el de Shanghái, que corre casi a 500 kilómetros por hora. Exageradito nuestro mandatario. Y del nuevo aeropuerto AIFA, con todo y sus aparentes bondades, está totalmente en otra escala y no es para nada de los “mejores del mundo”. Ahora que miles de connacionales andan o anduvieron en Qatar, pudieron conocer uno de a deveras, el aeropuerto de Doha, ése sí el mejor del mundo, según los “ranking” internacionales. El AIFA, en su caso además parece más un camposanto la mayor parte del día.

Y así podríamos seguir con otros similares calificativos superlativos presidenciales a sus propios programas, como el de que el “mejor plan de reforestación en el mundo” es el de “sembrando vida”, lo cual no es comprobable por ningún lado ya que hay países como Rusia, con 800 millones de hectáreas boscosas o Brasil, con 500 millones. México no llega a los 65 millones de hectáreas, aunque si sea efectivamente una de nuestras principales riquezas naturales. Y entre el discurso presidencial ninguna falsedad puede ser más grave, por desabasto, desatención, etcétera actual que la de afirmar que tendríamos en su sexenio una infraestructura de salud “como en Dinamarca”. A poco más de veinte meses de gestión, se ve realmente difícil alcanzar tan “aspiracionista” meta.

Del tema de seguridad, o del empleo, así como de todo el conjunto de necesidades de los mexicanos, se ofrecen cifras siempre parciales, manipuladas o cuidadosamente acomodadas para permitir una imagen que no corresponde a la realidad. Lo cierto es que López Obrador sabe cómo hacerlo aunque reconociera que con marchas no solucionará nada, ni logrará recomponer la estructura que le asegure la continuidad de sus políticas de gobierno, lo que marca su desesperación ante los fracasos evidentes por controlar los organismos electorales de todo el país, la disidencia que empieza a aparecer y que seguramente provocará nuevas rupturas internas en su partido y el tiempo, el paso demoledor del tiempo, que cumplidos los primeros cuatro años, nada augura un fin tranquilo a su “4T”.

Miguel Zárate Hernández

miguel.zarateh@hoymail.con

Twitter: @MiguelZarateH

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