Parece que a la presidenta Sheinbaum le agradó bastante el triunfo espectacular de los demócratas en Estados Unidos. Claro que lo que más festinó fue el éxito de quienes ocuparán las gubernaturas de California y Texas, en ambos casos de orígenes hispano-mexicanos, pero no oculta su satisfacción porque el triunfo en la Cámara de Representantes y en el Senado, posiblemente, servirá para frenar las políticas desmedidas que Trump ha venido aplicando de manera autocrática con repercusiones en la economía y en la paz mundial.
Pero el análisis no puede quedarse ahí. La paliza que le pusieron a los republicanos no fue solo por aranceles o por la guerra con Irán. Fue porque Trump les mintió a los suyos.
Prometió mejor vida, más rendimiento económico, fin de las guerras y control sin abusos. Entregó lo contrario: inflación persistente, vivienda impagable, gasolina cara por el conflicto con Irán y una cacería migratoria del ICE que ha terminado incluso con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses. Abandonó a quienes votaron por él. A la clase trabajadora blanca, al obrero del Medio Oeste, al pequeño comerciante que creyó en el discurso de “America First”.
Y menospreció a millones de latinos. Ese es el dato que debería interesarnos. Hoy en Estados Unidos votan segundas y terceras generaciones que lo hacen por sus abuelos y por sus padres que no pueden votar. Votan por la dignidad de los suyos. Y Trump los insultó, los persiguió y pensó que no se iban a organizar.
Los resultados le dieron la vuelta al mapa y dejaron nuevos rostros históricos que vale la pena destacar:
Gina Hinojosa en Texas, que derrotó a Greg Abbott y será la primera gobernadora latina de Texas, y la primera demócrata desde 1995. Lo hizo de la mano de James Talarico, de 37 años, que ganó el Senado al vencer a Ken Paxton y se convirtió en el primer demócrata en lograrlo desde 1988.
En el Valle de Texas, Bobby Pulido, de 53 años, la estrella tejana con dos Latin Grammys, le arrebató el Distrito 15 a la republicana Monica De La Cruz, en un distrito que Trump había ganado por 18 puntos. Ganó haciendo campaña en conciertos y fiestas para quinceañeras.
Keisha Lance Bottoms en Georgia, la primera mujer negra elegida gobernadora en la historia de Estados Unidos.
Deb Haaland en Nuevo México, de origen indígena de Laguna Pueblo, la primera mujer indígena gobernadora del país.
Chris Pappas en New Hampshire, el primer senador abiertamente gay en la historia, Xavier Becerra en California, el primer gobernador latino en más de 150 años, hijo de madre tapatía de Guadalajara, y Abdul El-Sayed en Michigan, hijo de inmigrantes egipcios, médico de 42 años, que pese a que Trump lo atacó llamándolo “jihadista”, será el primer senador musulmán en la historia de la Unión Americana.
¿Ven? No es solo alternancia, es representación real.
Ahora, que Sheinbaum crea que esto automáticamente la favorece puede sonar a ingenuidad. Es cierto que un Congreso demócrata puede ser menos agresivo en lo arancelario y más institucional para negociar el tratado comercial, y que la amenaza del “impeachment”, el juicio político que puede destituir a un presidente, obligará a Trump a negociar si quiere terminar tranquilo su administración. Pero los aranceles siguen siendo facultad del presidente y la política migratoria dura no es monopolio republicano. Obama, admirado aquí, fue el gran deportador.
Lo que sí debería ver Morena es el espejo.
México tendrá su propia elección y no será un día de campo. Los escándalos y las corruptelas han estado a la orden del día. La presidenta no encuentra cómo sacudirse el deterioro de imagen y ha tenido que cortar cabezas, en el INE por ejemplo con el caso Taddei, para intentar salvar la 4T. Aunque en el discurso siga diciendo “no somos iguales”, en los hechos no hay detenidos, no hay investigaciones serias. Rocha Moya sigue impune con un “ninguna investigación en su contra”, y la explicación de “Andy” deslindándose de su amigo Amílcar y de sus cuantiosos negocios es de pena. ¡En qué aprietos ponen a la presidenta!
La lección de Estados Unidos es clara: cuando el gobierno miente sobre la economía, abandona a su base y humilla a una comunidad entera, el voto se cobra. Y se cobra caro, aunque te llames Trump, aunque promuevas la 4T.