Política

Agua y Política

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Nada fácil la tiene el gobernador Pablo Lemus ante la contaminación (también política) en el agua para el área metropolitana. Sabemos bien que el problema es real y de igual forma la ola de protestas ciudadanas ante un hecho que siempre ha estado presente pero que se ha agudizado en las últimas semanas o meses. La posición por estos acontecimientos resulta muy difícil de argumentar o defender; se trata de un agudo problema bastante añejo que hoy detona en la calidad del agua y estalla en las manos al actual gobierno de la entidad, especialmente luego de fallas, muchas fallas, del organismo controlador del líquido en los municipios conurbados de la capital jalisciense. En otras palabras, ni cómo ayudar a que se justifique, cualquiera que haya tenido que utilizar el agua pestilente y sucia para bañarse, lavar o cualquier actividad cotidiana… Pues está muy, muy enojado. Además la solución que se ha ido postergando es aprovechada para la raja política.

Sin embargo, hay que considerar que, en el fondo, las soluciones al abasto de agua no corresponden esencialmente al estado. Debe tenerse presente que incluso en el pasado, la atención de este fundamental servicio ha sido conjunta entre los tres niveles gubernamentales pero la base se encuentra en la responsabilidad federal ya que es la encargada de manejar cuencas de todo el país y la única, también, capaz de realizar las obras de la envergadura requerida puesto que las inversiones obligadas escapan a las posibilidades de cualquier entidad por sí sola. Un ejemplo de ello, reciente, es el de la presa de El Zapotillo, el cual en su origen vendría a dar por un tiempo suficiencia de agua no solo a Guadalajara y su área sino, de la misma forma, extendería beneficios a Guanajuato. Ya ni repetir todo lo que ha sucedido pero hoy la realidad ha mostrado que si la cortina llega aquí o acá, que si afecta a los poblados que se inundarían, que si la política, etcétera, a la fecha se lamentan ya que, a final de cuentas, se tendrá que considerar ampliar la cortina ya que, si no, pues a ver de dónde se trae más agua.

Ya ni vale la pena hacer recuento de todo lo que se pudo hacer durante muchas décadas para garantizar el suministro de agua a una población que vimos crecer y crecer sin que se aplicara correctivo alguno y menos establecimiento de programas de abasto más modernos y eficaces. Se siguió exprimiendo Chapala que ni siquiera nos atrevemos a pensar lo que hubiera sucedido si en vez de las fuertes tormentas se hubiese dado sequía o por lo menos escasez. Nada, no tendríamos nada qué hacer ante ello y no lo tendremos si no se trabaja en otros frentes para no depender totalmente del lago. Además, efectivamente, se ha permitido solo Dios sabe por qué (me es inconcebible), que las industrias en el entorno del río Santiago, la ganadería y las mismas poblaciones, las plantas de tratamiento en la ribera, etcétera, sigan contaminando, se sigan conduciendo las aguas a cielo abierto, lleguen a vasos peores de contaminados y arriben a una planta de tratamiento general absolutamente inoperable y obsoleta. Así de fácil se presentan las cosas.

Algunos gobiernos ciertamente han tratado de emprender obras verdaderamente trascendentes y, que se recuerde, el último gobernante que acometió las obras gigantes necesarias fue Guillermo Cosío Vidaurri. Lástima de todo lo que pasó en su tiempo y que tuvo que ser defenestrado y lástima que el gobierno federal se haya olvidado en aquel entonces un tanto de Jalisco ya que no hubo conclusión en esos trabajos. Así que, como se ve, la política siempre ha sido un factor poderoso para poner en medio de un servicio trascendental. Enrique Alfaro, apenas en el sexenio pasado, aseguraba que dejaría garantizado el abasto por décadas pero no contaba con que le quitarían a ese caudal más de 2 metros cúbicos por descuidar el tipo de descargas al canal abierto que llega a las Pintas, fue así y hoy lo vivimos. Tampoco podemos decir que la relación entre los gobiernos estatal y federal no ha sido ni por mucho elemento predisponente para ponerse de acuerdo en una solución,

Hoy, lamentablemente, vemos que las medidas que se empiezan a aplicar en una forma abrupta, quizá sin planeación ni nada, sino simplemente ante una necesidad que hay que resolver en forma ya angustiosa y desesperada. Y vuelve a aparecer la mala política, unos contra otros; el morenismo en específico que pretende encontrar el mejor pretexto para echar de Jalisco al emecismo. Sin embargo, tampoco la fuerte representación de diputados y senadores de ese partido ante la Unión, en vez de señalar y echar truenos, de valerse de la cuestión pues, no reparan en la parte que les toca a ellos y que hace tiempo debieron hacer valer su voz ante la Federación para resolver el primordial tema. ¿O que ellos no son igualmente responsables, no representan a Jalisco? ¿o solo a los intereses de su partido?


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Miguel Zárate Hernández
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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