Política

Drama migrante

El caos se gestó desde el inicio de esta administración federal. Desde luego que los antecedentes son casi históricos, pero en este sexenio fue clara desde el principio la ausencia de una política migratoria eficiente en la que, preservando derechos, pudiera darse un cauce, una salida real a las oleadas de centroamericanos y de otros países que se fueron agolpando por millares en la frontera sur de México. El propio presidente López Obrador había prácticamente concitado a que vinieran a nuestro país ya que habría “muchísimas” fuentes de trabajo, pensando seguramente en sus obras emblemáticas de esa zona del país. Sin embargo, la voluntad del migrante no era quedarse en México sino seguir camino para llegar a la frontera norte materialmente “como sea”, y de ahí intentar el cruce a la Unión Americana. Esas oleadas llegaron a colapsar la relativamente endeble estructura de control migratorio y las autoridades del vecino país, especialmente cuando todavía gobernaba Trump, amenazaron a las de México con imponer aranceles y otros castigos a los mexicanos si continuaba el flujo desmedido e incontrolado. Se recordará que al presidente mexicano no le quedó de otra y envió miles de guardias a frenar la corriente que ya parecía torrente, cosa que presumió como obra suya y sigue presumiendo Trump hasta la fecha.

Lo grave de este tema no es solamente lo que concierne al ímpetu y decisión de los migrantes que llegan ahora hasta de Africa, la India, Medio Oriente y hoy, más que nunca sudamericanos, sino que aquí no hay nada para regularlos y contenerlos. El Instituto Nacional de Migración ha sido un desastre cuyo principal ejemplo fue el incendio en la estancia migratoria de Ciudad Juárez en marzo pasado. Esta vez sí hubo actuación judicial contra los que lo permitieron y todavía están sujetos a proceso penal media docena de implicados entre los que figura hasta un contralmirante que tenía a su cargo la delegación del INM en esa ciudad. No obstante, el verdadero responsable de esta y mucha anomalías no ha tocado la cárcel ni se advierte voluntad de ser sancionado. Vamos ni siquiera fue separado aunque esté en juicio. Nos referimos al optometrista y abogado Francisco Garduño, del equipo más cercano al mandatario y que ha sido su “compañero de luchas” desde hace años. Empero, sí está en la mirada de las autoridades judiciales quienes le infligieron severo golpe apenas hace un par de días al negarle amparo porque quería “deslindarse” totalmente del suceso que costó 40 vidas y 140 millones de pesos de indemnizaciones al erario.

La obsesión porque las cosas caminen a su modo, ha llevado al presidente a sostener una solución prácticamente teórica de que programas como sembrando vida y jóvenes construyendo el futuro, atenderán las causas y así ya nadie irá en busca del “sueño americano”. Si esta es su pretensión, de involucrar a otras naciones en esa solución que considera ideal, ¿por qué se negó a ir a plantearla en los autentico foros mundiales? Por ejemplo, otra vez no concurrió al foro de “Los Veinte” y envió a su secretaria de Economía que llegó hasta en “crocs”, o bien a la flamante secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcenas, para concurrir en su nombre nada menos que a las sesiones de Naciones Unidas a las que asisten todos los jefes de Estado, y quien pese a brillante carrera diplomática no le quedó más que repetir los estribillos presidenciales en el tema de gestión migratoria. Y eso que no sabemos qué pasará cuando inicien las campañas presidenciales en Estados Unidos, y en los que no se dude figurará una piñata acostumbrada como el tema migratorio con México.

Hay contradicciones inexplicables. Viendo a los migrantes que radican legalmente en Estados Unidos, le sobran al presidente elogios y hasta vítores como en la ceremonia del Grito, principalmente por sus remesas que podríamos decir han sido una salvación económicamente hablando. Para ello les promete y promete, pero nada cumple. Los migrantes mexicanos quieren votar, pero no lo podrán hacer porque para obtener su credencial de elector es casi imposible conseguirla en los saturados consulados de México que, por cierto, el año próximo tendrán la mitad de su presupuesto. Y así será sin duda el seguro social que ofreció a sus familias radicadas aquí y otras promesas fallidas. En vez de atención, servicios, etcétera, el presidente les paga simplemente con llamarlos héroes.

El drama migrante está más vigente que nunca y no bastará con “bajar” a quienes se juegan hasta la vida por abordar un tren. El problema inició con la apertura de fronteras en el sur, sin control de ninguna clase. Incapaz de resolver este tema, López Obrador navegará de “muertito” hacia el fin de su sexenio. No importa que el caos de la migración se convierta, si no es ya, en verdadera catástrofe.

Google news logo
Síguenos en
Miguel Zárate Hernández
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.